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Liliana Com: “Soy soltera con experiencia”

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Como poeta y administradora del Wa Lok, es anfitriona de poetas, narradores y pintores peruanos y extranjeros.

SABOR Y PASIÓN. Liliana Com en la cocina del Wa Lok del barrio chino. Sostiene que bien vale quemarse por pasión.

• A LA CONTRA CON LILIANA COM • Como poeta y administradora del Wa Lok, es anfitriona de poetas, narradores y pintores peruanos y extranjeros
• Entre sus comensales de lujo recuerda a Washington Delgado y Javier Sologuren
• Afirma que el calor del fogón también lo tiene en el corazón.

Pedro Escribano.

–Cortázar dice "gracias por el fuego". ¿Qué tienes que agradecerle al fuego?

–Los amigos que me ha dado. Conocí la bondad del fuego con la sabia paciencia de mi madre en el fogón.

–¿Qué escritor extranjero se rindió al fogón del Wa Lok?

–Se me viene a la mente Laura Esquivel, autora de Como agua para chocolate. Ella me escribió la siguiente frase: "Hay una fraternidad que es más grande que las demás: la fraternidad del fogón".

–¿Cómo llegó Laura Esquivel?

–Fue gracias al pintor Ramiro Llona. Un día él me llamó y me anunció que llegaría con Laura. No le creí, pero ella llegó. Probó de todo y yo, sabiendo que es mexicana, me preocupé de que sus bocados tuvieran una pizca de ají. Le encantó.

–¿Cena acabada, amistad terminada?

–No, ella volvió al día siguiente. Yo no estaba. Vino como comensal y se sirvió lo mismo, platos con su toque de ají. Al mes recibí una carta suya en donde me decía que aún percibía los sabores y el aroma del té. Estaba muy agradecida y es allí donde escribió esa hermosa frase.

–¿Y qué otros poetas han caído como moscas en el plato?

–No, no digas eso, como moscas no (risas). Muchos, uno de los más leales fue Washington Delgado. Solía venir con su familia, un poeta querendón y muy dulce. También venía Javier Sologuren con su esposa Ilia, los veía muy amorosos entre ellos. Fíjate, ahora los dos han muerto, ya no vendrán más. También Oswaldo Reynoso. Pablo Macera todo los días toma desayuno aquí. Gracias al fogón he conocido a mucha gente.

–Sé que guardas breves cuadernitos con manuscritos de tus comensales poetas. ¿Estás pensando en un libro?

–No seas malo, no piense eso. Tengo como 30 y solo son recuerdos.

–Pero también escribes poesía. Dime el título de tu poemario.

–Canto a la vida, al amor y al desencanto.

–Uf, elevación y descarrilamiento.

–Bueno, cuando escribía era una especie de desfogue. Me sentía bien haciéndolo, pero nunca fui rigurosa, para eso están mis amigas y amigos poetas.

–Eres una gran anfitriona. ¿Qué querías ser?

–Cuando era niña quería ser taxista, pero no iba a cobrar. Cómo voy a cobrar, decía, si voy a pasear por todas partes (risas). Quise ser asistente social o psicóloga, pero estudié secretaría ejecutiva bilingüe. Al final terminé como administradora autodidacta.

–¿No te sientes frustrada?

–No, me siento muy bien con lo que hago. No me lamento por nada de lo que no tengo, simplemente lo que tengo.

–¿Y cómo se divierte Liliana?

–Hago crucigramas. Una amiga me dijo: qué aburrido, mejor es masturbarse (risas).

–¿En lo personal eres una isla?

–Sí, soy sola.

–¿No tienes pareja?

–Sí tengo pareja, pero uno tiene su propia vida y sus propios problemas.

–¿Y cómo eres con tu pareja?

–Querendona y fiel. No soy celosa y mi amor tiene un calor de fogón.

–¿Y con tanto fuego pasional no temes quemarte?

–Vale la pena quemarse de pasión, ¿no? La vida hay que vivirla, como dice García Márquez, para contarla. Hay que ser una llama encendida.

–A propósito, apagaste un primer matrimonio.

–Sí, me me divorcié. Ahora soy soltera con experiencia.