El matrimonio de Lorna

Por Federico de Cárdenas

Venidos del documental, Jean-Pierre (Engis, Bélgica, 1951) y Luc (Awin, Bélgica, 1954) Dardenne crean en 1975 Derivas, su propia productora de videos, y a inicios de los 90 deciden pasar a la ficción con Pienso en usted (1992). Desde entonces, y a un ritmo de una película cada tres años, han elaborado una obra coherente y reconocible que los ha hecho dos veces ganadores de la Palma de Oro de Cannes, un selecto club que comparten con Coppola, Kusturica y muy pocos más. Su filmografía comprende La promesa (1996), Rosetta (1999), El hijo (2002), El niño (2005) y El matrimonio de Lorna (2008). Caso raro, se ha podido ver casi toda en Lima.

Los Dardenne suelen escribir sus guiones con historias que bordean el género policial. Aquí una síntesis apretada: Lorna (la kosovar Arta Dobroshi) es una inmigrante clandestina en Bélgica cuya ambición es poner un bar con su novio. Pero antes necesita papeles, para lo cual se ha puesto en contacto con la mafia rusa, que la ha hecho casarse con el heroinómano Claudy (Jeremie Renier), confiando que una sobredosis lo sacará del camino. Entonces Lorna, ya belga, se casará con un ruso, que a su vez podrá adquirir la nacionalidad europea gracias a ella.

Como en otras cintas de los Dardenne, el minucioso engranaje previsto se traba y rechina, primero por la piedad que Lorna siente por Claudy, y luego porque, convertida en estorbo, la protagonista es consciente de que una vez cumplido su segundo matrimonio su vida no cuenta para nada. Esta cinta es el retrato de un universo de marginalidad y violencia que es como la otra cara de la vida abundante y ajena de la rica Europa, pero lo muestra en sordina, a través de un núcleo de personajes creíbles y su cotidianidad. Así la relación entre Lorna y Claudy –con los esfuerzos sinceros de ella por ayudarlo a tratar de escapar a la droga y prolongar su existencia– son de gran intensidad. La experiencia documental de los Dardenne se combina en su puesta en escena con su culto por el cine de Bresson, de quien toman el lenguaje austero y preciso y el sentido de la elipsis que domina su modo de narrar; también la presencia a la vez intimista y carnal de sus personajes, que por lo general se rebelan ante el destino que los espera, no siempre con éxito. El recorrido de Lorna aparece, además, marcado por la presencia o ausencia de dinero (planos de billetes desde la primera secuencia) y la forma como determina comportamientos.

Si en El niño la entrega en venta del bebé de la joven pareja protagonista era el hilo conductor de la narración, aquí es la propia Lorna, obligada a venderse para lograr una libertad que muy pronto advierte no será tal. En este sentido su fuga y las circunstancias extremas que le toca afrontar son en cierto modo un arriesgado camino hacia una liberación incierta, cumplida en condiciones límite de sobrevivencia. Esta precariedad y la amenaza constante de sucumbir a la violencia constituyen esa trama policial de la que hablábamos y que mantiene al espectador pendiente. Todo lo anterior hace de El matrimonio de Lorna uno de los más hermosos retratos femeninos que nos haya presentado el cine en un buen tiempo. Una cinta que intriga y emociona a la vez. No perderla.

La ficha

• Título original: Le silence de Lorna
• Dirección y guión: Jean-Pierre y Luc Dardenne
• Fotografía: Alain Marcoen
• Intérpretes: Arta Dobroshi, Jeremie Renier, Alban Vkaj, Morgan Marinne, Olivier Gourmet.
• Premios: Cannes (mejor guión), Cine Europeo (mejor cinta 2008).
• Producción: Bélgica/Francia, 2008
• Duración: 105 minutos

Close up

José Luis López V. (1922-2009) fue un actor de larguísima carrera (más de 200 filmes) iniciada como secundario hasta que Berlanga le dio roles protagónicos (Novio a la vista; Los jueves, milagro; Plácido; El verdugo, la saga de La escopeta nacional). Fue tan buen comediante como actor dramático. Saura (Peppermint frappé; El jardín de las delicias; La prima Angélica), Olea (El bosque del lobo), Camus (La colmena), Gutiérrez Aragón (Habla mudita), Jaime de Armiñán (Mi querida señorita, su mejor y más difícil rol) y otros hablan maravillas de su trabajo, y George Cukor, que lo dirigió en Viajes con mi tía, quiso llevarlo a Hollywood.

Cartelera

El estreno es El matrimonio de Lorna (al lado). Entre lo que sigue lo mejor es Bastardos sin gloria (Tarantino); siguen también Julie&Julia (Ephron), la peruana Cuatro y para los que gustan del género de horror, la entretenida y menor Arrástrame al infierno (Raimi). Aún no vimos Coco antes de Chanel (Anne Fontaine).

Sigue el ciclo de repeticiones del Festival de la UE. Hubo pedidos para reiterar el ciclo Patrick Leconte. No hemos visto todas las cintas, pero El silencio antes de Bach (Portabella) y La comilona (Calopresti, título que hace recordar La gran comilona, de Marco Ferreri) están. Falta Canciones de amor (Honoré), logrado homenaje a Jacques Demy.

Quince años después de Seven, David Fincher y el guionista Andrew Kevin Walker forman un nuevo binomio para un remake de La reencarnación de Peter Proud, que filmó en 1975 el británico J. Lee Thompson con guión del propio autor de la novela, Max Erlich, y resultados desastrosos.

El realizador Manuel Gutiérrez Aragón (67), quien anunció su retiro del cine luego de una carrera que abarca 23 largos (Camada negra, Maravillas, Cosas que aprendí en la Habana y otros) para ponerse a escribir, acaba de ganar el premio Herralde con su primera novela, La vida antes de marzo.

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