Liliana Rojas.
Personalidades de la Iglesia Católica, políticos, juristas, defensores de derechos humanos, empresarios y estudiantes se pronunciaron en solidaridad con el sacerdote Gastón Garatea Yori, y en contra de la intolerancia del Arzobispo de Lima, Juan Luis Cipriani, que le retiró la licencia pastoral por presuntamente defender la homosexualidad.
Hoy harán público ese respaldo –que anoche circulaba por la web a través de un pronunciamiento y una carta con casi un millar de firmas– con un plantón pacífico frente a la sede de la Nunciatura Apostólica de la Santa Sede, ubicada en Jesús María, a las 8 de la noche.
El objetivo de esa protesta es demostrar la disconformidad con la decisión de Arzobispo de Lima –que es nombrado desde el Vaticano– de impedir que Garatea pueda ejercer su labor pastoral en Lima, pese a su reconocida trayectoria en bien de los que menos tienen y en defensa de los derechos humanos.
Uno de los críticos de la decisión de Cipriani fue el ex presidente de la Conferencia Episcopal Peruana monseñor Luis Bambarén, quien aclaró que "la determinación del Cardenal Juan Luis Cipriani de retirarle la licencia pastoral al padre Gastón Garatea obedece a un problema personal" y que "no debe confundirse el papel del Arzobispo de Lima con el de toda la Iglesia".
Además señaló que "ese problema personal se agrava mucho más con la situación (del litigio) de la Universidad Católica".
Tras destacar la "excelente gestión" de Garatea en la presidencia de la Lucha Contra la Pobreza y de haberle expresado personalmente su solidaridad, Bambarén precisó que el retiro de la licencia pastoral solo es en la Arquidiócesis de Lima, por lo que puede ejercer su ministerio en cualquier otra parte del país.
UN ACTO DE INTOLERANCIA
En el pronunciamiento que circula por la web con el respaldo de un diverso grupo de ciudadanos se considera que "la decisión del Cardenal Cipriani es desproporcionada y constituye un acto de intolerancia que el comportamiento de una autoridad civil o religiosa no debería siquiera sugerir".
Los suscriptores coinciden, además, en que pese a su diferencia, y considerando que la tolerancia es requisito indispensable para alcanzar un país democrático, justo y respetuoso de las personas e ideas, solicitan al Cardenal rectifique su decisión devolviendo la autorización para el ejercicio de sus funciones sacerdotales al padre Garatea.
SOLIDARIDAD
En otro documento que circula como carta de Solidaridad con Garatea no solo se destaca su alta sensibilidad social y vocación de servicio en los múltiples cargos que ha desempeñado, sino que consideran que ha sido su opinión franca y directa, pero dentro del respeto a los mandatos de la Iglesia Católica.
Señalan que "en medio de la crisis que vive la Iglesia Católica un sacerdote como el padre Gastón Garatea representa un orgullo para la comunidad católica del Perú.
Por esa razón, no solo deploran la medida tomada por el arzobispo contra Garatea, sino que le solicitan "que se le renueve la licencia ministerial para que siga haciendo el bien al país".
El abogado Adrián Revilla, ex jefe de la Sunat, y la socióloga Alejandra Alayza, firmantes, entre otros, de la carta, coincidieron en que la decisión del arzobispo de Lima, lamentablemente, aleja a la Iglesia Católica de los más pobres, pues Garatea dedicó su vida a luchar por este sector de peruanos.
ES VÍCTIMA DE UNA CENSURA
El retiro de la licencia pastoral del padre Garatea es una censura y un abuso de poder de parte del arzobispo de Lima, Luis Cipriani, opinó Marco Arana, líder del movimiento Tierra y Libertad.
Arana, quien también fue suspendido en el ejercicio del sacerdocio, dijo que es inaceptable la sanción a Garatea porque viola su derecho a la libertad de expresión.
Además, sostuvo que debido a la amplia trayectoria pastoral de Garatea la sanción impuesta ha creado un desconcierto que será negativo para la comunidad católica.
