Egipcios votan por un nuevo presidente a ritmo marcial

DUDAS. Los egipcios van a las urnas entre denuncias de fraude y bajo el manto militar.
DUDAS. Los egipcios van a las urnas entre denuncias de fraude y bajo el manto militar.
EL CAIRO. Las opciones: Ahmed Shafik, heredero de militares que gobernaron por tres décadas, y Mohamed Mursi, de los Hermanos Musulmanes, perseguidos por más de 80 años.

Egipto. Agencias/

Unos 52 millones de egipcios eligen entre ayer y hoy al sucesor de Hosni Mubarak en un momento crítico de su incierta mudanza democrática. La Junta Militar que administra el país desde el ocaso del dictador disfruta desde ayer de una autoridad sin parangón. Tras clausurar el parlamento y finiquitar una legislatura de seis meses, los uniformados detentan el Poder Legislativo, controlan la economía y han ampliado en los últimos días su capacidad represora.

Los candidatos

Los egipcios asisten a un ya de por sí tenso duelo presidencial entre los dos poderes del país más poblado del mundo árabe: a un lado, el militar septuagenario Ahmed Shafik –considerado el válido de las Fuerzas Armadas– y al otro el ingeniero sesentón Mohamed Mursi, dirigente de unos Hermanos Musulmanes que después de 84 años de persecución y clandestinidad quieren dar el salto a la Jefatura del Estado.

Los candidatos en liza, sin embargo, no solo han polarizado los comicios sino que han situado fuera de campo a quienes se resisten a optar entre 'la plaga y el cólera', como proclamó la madre de Jaled Said, el joven cuya muerte en el 2010 a manos de dos policías fue el primer aldabonazo de las revueltas que estallarían meses después forzando la renuncia del autócrata.

El militar que gobernó Egipto durante tres décadas tiene en Shafik, su último primer ministro, a un heredero que ha logrado seducir a amplios sectores sociales con su promesa de restablecer el orden y frenar el ascenso de los islamistas. "El país en este momento necesita el carácter fuerte de Shafik", asegura Hasan Fathi, alcanzado por la sensación de que el caos campa a sus anchas desde el triunfo de la revolución.

El ex comandante del Ejército del Aire ha buscado sus votos entre la minoría cristiana que representa el 10% de la población y aquellos liberales que temen a un Estado religioso que limite las libertades públicas.  Una mayoría silenciosa que sorprendió en la primera vuelta de las presidenciales y que es la antítesis de la Hermandad Musulmana, un movimiento que llega a las urnas conmocionado aún por la pérdida de su bastión parlamentario.  

Los Hermanos Musulmanes han tratado de rentabilizar el batacazo llamando a quienes recelaban de su poder a trasladar las manifestaciones a las urnas y unirse en torno "al candidato de la revolución egipcia". Su gran baza es disponer de una disciplinada y amplia base de militantes que en la primera vuelta consiguieron lo que algunos creían imposible: convertir en tiempo récord a un candidato desprovisto de carisma en el más votado. 

 

Claves

 

El nuevo presidente que será anunciado oficialmente el 21 de junio deberá lidiar con un Ejército que mantendrá el poder hasta los nuevos comicios parlamentarios.

 Los egipcios acuden a las urnas sin parlamento ni Constitución.
 

Comentar esta noticia

Enviar un comentario nuevo