José Víctor Salcedo
Cusco
Cientos de familias de la Ciudad Imperial viven con la muerte rondando cerca. De acuerdo al mapa de riesgos, actualizado a noviembre de 2011, las viviendas de 218 Asociaciones Pro Vivienda (APV), asentadas en las microcuencas de Shapy, Ayahuayco y Sipaspucyo, podrían ser afectadas por huaicos, deslizamientos o inundaciones.
En poco más de seis años se ha incrementado la vulnerabilidad de la Ciudad Imperial. En el mapa de riesgos del 2005 se registraron 60 asentamientos humanos en riesgo. El aumento de la peligrosidad ha ido de la mano con el crecimiento desmedido y desordenado del casco urbano en los últimos 20 años.
Las fuertes lluvias que se registran en Cusco desde hace una semana ya han empezado a causar problemas. Varias viviendas han tenido problemas por la filtración de agua a su interior y el agrietamiento de los pisos.
Las casas se hacen vulnerables porque son construcciones precarias, edificadas a base de adobe, en suelos inestables, en riberas de ríos, al filo de quebradas y sin licencia de construcción.
Nueve de cada diez viviendas fueron edificadas sin permiso y sin el visto bueno de un profesional de la Municipalidad Provincial de Cusco sobre la idoneidad de su ubicación. Arturo Mendoza Valencia, secretario técnico del Comité Provincial de Defensa Civil de Cusco, explicó que solo el 5% de viviendas reúnen las condiciones técnicas para soportar las inclemencias de la naturaleza.
Si las lluvias continúan con la misma frecuencia e intensidad, en Cusco podrían presentarse graves emergencias. Lourdes Rozas Huacho, coordinadora de la Oficina de Defensa Civil de la municipalidad del Cusco, consideró irresponsable que muchos cusqueños hayan construido sin el visto de bueno de un profesional.
“La licencia de obra se entrega luego de que una comisión técnica revisa el proyecto y recomienda los trabajos previos que se deben hacer antes de construir”.
“La gente debe invertir en la construcción de su casa, viendo que la zona sea segura. No puede poner en riesgo los ahorros de su vida edificando en zonas de riesgo”, agregó Arturo Mendoza.
Para evitar desgracias, la Municipalidad del Cusco desarrolla un monitoreo permanente en las microcuencas de Shapy, Ayahuayco y Sipaspucyo, para evaluar la evolución de su caudal cuando arrecian las lluvias.