Enrique Galdos Rivas. El artista inaugura esta noche en dos salas del Museo de Arte del C.C. de San Marcos la muestra “Mirada antológica de seis décadas”, una selección rigurosa de sus pinturas.
Pedro Escribano
¿Esta antología es la mirada de todo lo vivido?
Un poco, y es que hay obras del año 52, cuando era estudiante y me recuerda mis primeros años de labor, cuando uno todavía estudiaba de manera dudosa. Cuando fui profesional, igual dudaba, porque el trabajo artístico no es como una carrera de ingeniería, medicina. El artista duda si va a triunfar, por eso se retiran.
Pero usted no se retiró…
No, pero un año me puse a pensar si me iba a ir bien, sin embargo me fue bien, ese año gané tres premios: nacionales y municipales, vendí cuadros y me quedé hasta ahora.
¿Apostó por la pintura abstracta?
Estudié en la Escuela de Bellas Artes cuando esta era muy exigente, y felizmente, porque si uno buscaba ser moderno, ya tenía una base. Ahora muchos quieren ser modernos de frente, sin tener un sustento. Solo al final nos dejaban ser libres y es allí que saltó el color en mí, pues había investigado el color de los textiles y cerámicas precolombinos y todo eso dio un resultado que yo no llamo pintura abstracta, sino pintura peruana.
¿Y lo figurativo?
También, un día presenté “Galdos Rivas y sus desnudos”, pero siempre con el color.
Entre sus colores, destacan los rojos, ¿tienen alguna razón?
Creo que cuando se piensa en el calor, no veraniego, sino calor humano, se piensa en rojo: los labios son rojos, el rouge es rojo, la sangre es roja, el trago, el vino es rojo (risas). Pero también me acuerdo de los colores fríos. Alguna vez me dijeron “El pintor del rojo”.
¿Y qué vuelca cuando pinta’
Mire, nunca me he considerado para nada un pintor abstracto. Pinto sobre las cosas que me rodean e impactan.
Hay temas clásicos, ¿qué es pintar un desnudo?
El desnudo femenino para mí, primero, es una dulzura, sobre todo cuando uno lo acaricia (risas). Segundo, es un deleite visual ver un desnudo de damas, como para las mujeres ver un desnudo de hombres. Pero sobre todo es una demostración de tener dominio de dibujo. Para mí, y para el que quiera, yo tengo una frase: “Pintor que no pinta desnudos y botellas, no es pintor” (risas).
Eso de botellas suena a bohemia...
Claro pues, compañera de uno.
Y usted le ha dado bien…
Sí, como todo ser humano…
¿Y le sigue dando?
Un poquito, porque me operaron del corazón. Pero el doctor me ha dicho que ya estoy bien, así que a ponerme al día (risas).
Volvamos, ¿el dibujo es básico para la pintura?
Básico. Yo estudié cuatro años de dibujo, ahora no, lo hacen en cuatro días (risas). Ahora dicen para qué estudiar dibujo si voy hacer instalación. Pero no es mi caso. A veces hago desnudos sin ver la figura, porque los he hecho bastante y porque me quedan las lecciones de anatomía... aquí hay un huesito, aquí la clavícula, aquí un músculo…, oiga, los senos me los sé de memoria (risas).
Y dígame, ¿teme el fin?
No. El día que me iban a operar del corazón yo estaba cantando.
Datos
La muestra. “Enrique Galdos Rivas-Mirada antológica de seis décadas”. Curaduría: Élida Román.
Lugar. Museo de Arte de San Marcos, Parque Universitario. Inauguración: 7 p.m.
Visitas. De lunes a sábado de 10 de la mañana a 1 de la tarde y de 2 a 5 de la tarde.
