Revista Domingo
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El pulso de un campeón extraordinario

Equipo de filmación de
Equipo de filmación de "Héroe Olímpico" en la recreación de la llegada de Edwin Vásquez a Lima.
El documental “Héroe Olímpico” rescata la figura y la gesta de Edwin Vásquez, medallista de oro en pistola olímpica en Londres '48. Testimonios inéditos dan nuevas luces sobre el enorme talento de este triunfador.

Texto: Raúl Mendoza.
Fotografía: Archivo de la familia Vásquez / Rubén Grández.
 

 

Juegos Olímpicos de Londres, 1948. Es el mediodía del 7 de agosto. Entre prueba y prueba de atletismo en el estadio de Wembley, una voz anuncia que van a premiar a los ganadores de la modalidad de pistola olímpica. Los tres tiradores se acercan al podio y se anuncian sus nombres. La medalla de bronce es para Torsten Ullman de Suecia, la de plata para Rudolf Schneider de Suiza y el nombre del ganador de la medalla de oro suena un poco raro al pronunciarse con acento inglés: "Mister Edwin Vasquéz from Pérou". Segundos después, nuestro himno nacional suena por primera y única vez –a la fecha– en una olimpiada.

Hubo pocos peruanos en las tribunas ese día porque la ceremonia se había anunciado para las 4 de la tarde y se adelantó cuatro horas. Pero allí estuvo Fortunato Quesada, un estudiante peruano de 18 años que había asistido porque quería ver a la estrella del atletismo de ese momento, el checo Emil Zatopek. Más de 60 años después, Quesada –hoy un ex diplomático de 82 años– ha recordado ese momento. "Cuando sonó el himno yo me puse de pie y empecé a cantar a gritos las estrofas. Creo que la gente pensaba: 'Este debe estar loco. Pero yo me sentía más orgulloso que nunca de ser peruano", dice con la voz quebrada.

Ese testimonio está recogido en el documental "Héroe Olímpico", de Luis Enrique Cam, que cuenta la gesta protagonizada por Edwin Vásquez, acaso el mejor tirador peruano de todos los tiempos. Sobre ese momento irrepetible de la premiación, el documentalista ha buscado fotografías, filmaciones, incluso apelando a la BBC londinense y a medios de comunicación británicos, pero no los ha encontrado. Lo que sí ha conseguido son testigos, anécdotas e imágenes inéditas de la participación de Vásquez en la olimpiada y del épico triunfo que consiguió imponiéndose a 'monstruos' del tiro y también a muchos obstáculos.

Poco saben, por ejemplo, que cuando Edwin Vásquez llegó a Londres le dio una faringitis y no pudo reconocer el campo de tiro de Bisley Camp –donde se realizarían las pruebas– ni entrenar allí. "Como los equipos de fútbol que reconocen la cancha antes de un partido, así también un tirador tiene que reconocer el lugar del torneo para fijarse en la luz, las sombras, el viento y el fondo sobre el cual dispara. Él no pudo hacerlo", explica Luis Enrique Cam. Mientras sus contrincantes entrenaban, él estaba en cama. Solo cuando faltaba un día para el torneo pudo ir al lugar para hacer un recorrido y una pequeña práctica.

Edwin Vásquez competía en la modalidad de pistola libre u olímpica, una prueba que consiste en seis tandas de diez disparos cada una, con un blanco a 50 metros. Si se hace 'bull' son diez puntos y el máximo puntaje son 600 puntos. Aquí hay un detalle que habla del inmenso talento, el pulso y la vista del peruano: debió competir con una pistola prestada porque la suya estaba obsoleta. El uso había hecho que el cañón se gastara, la bala salía girando demasiado sobre su eje y no había precisión. Otro miembro de la delegación, Luis Mantilla, que competía en carabina, había llevado su pistola Hammerli y le dijo: "te la presto". La empuñadura del arma de un tirador está hecha a la medida de la mano de quien la usa y a Edwin, que apenas medía 1.59 de estatura, le quedaba un poco grande. Aún así, compitió con ella.

RELATO DE UN TRIUNFO

"Héroe Olímpico" es la historia del único peruano que ha ganado una medalla de oro olímpica. ¿Por qué rescatar esa hazaña ocurrida hace ya 64 años? Porque es el caso más exitoso del deporte peruano. "Así como en las escuelas de negocios se estudia a las empresas exitosas, así deberíamos recordar a un peruano que llegó a lo más alto de su disciplina gracias a su talento y a su esfuerzo", explica Luis Enrique Cam. El limeño Edwin Vásquez nació con un don natural: a los 18 años fue el deportista más joven en ganar el torneo Juan Gildemeister, a los 19 ganó la "Laureada" entre todos los campeones del Gildemeister y a los 21 ya era 'tirador selecto'.

El 2 de agosto de 1948 –día en que Edwin Vásquez se iba a consagrar campeón olímpico– un aguacero se desató en el campo de tiro. Contra lo que pudiera pensarse, ese hecho quizá le convino. "Él había entrenado en el invierno limeño. Y cuando paró la lluvia, el día se puso nublado y era parecido a Lima. Así que muchos bajaron sus puntajes pero él mantuvo su nivel", cuenta Luis Enrique. Además, esa tarde contó con la colaboración del peruano Enrique Mendizabal, otro miembro de la delegación peruana, como asistente para la prueba.

Mendizabal tiene hoy 94 años y ha contado para el documental que esa tarde él se encargó de mirar por un telescopio dónde caía la bala. Él le marcaba en un 'bull' el lugar exacto del impacto, Edwin Vásquez volteaba a mirar dónde era y podía corregir la precisión del siguiente disparo. A medida que avanzaba la prueba Mendizabal se iba dando cuenta de que Edwin podía alcanzar medalla, se ponía nervioso y le decía "vas bien, Edwin, vas bien". Y Edwin que se daba cuenta de que su asistente estaba nervioso y respondía "tranquilo Enrique, tranquilo".

El tiro de pistola libre no es una prueba fácil. Hay que disparar 60 veces en un lapso máximo de 3 horas con un arma que pesa 1 kilo 300 gramos. "Al final ya la mano está muy cansada y se pierde precisión. Pero Edwin Vásquez mantuvo una regularidad asombrosa", cuenta Luis Enrique. Sus marcas para las seis tandas de diez fueron: 93, 91, 83, 83 (en estas dos la lluvia y el viento influyeron en la trayectoria de las balas), 90 y 93. "Ganó con seis puntos sobre los tres que empataron el segundo lugar. Eso a nivel olímpico, es como ganar los 100 metros planos con seis metros de ventaja. Así de categórico ganó", dice el autor del documental.

Además Edwin se impuso al favorito Torsten Ullman, el último campeón olímpico y cuádruple campeón mundial. Era, digamos, el Usain Bolt de la pistola olímpica y Edwin Vásquez lo batió sin atenuantes ese día. Cuando el fallo fue dado a conocer, la celebración no se hizo esperar. Otros testigos han contado para "Héroe Olímpico" que estaban muy contentos pero no eufóricos, porque los tiradores son personas muy tranquilas y serenas. Hay una foto donde se ve a la delegación peruana cargando en hombros a Edwin Vásquez, pistola en mano; y también otra en pose de disparo. Son los minutos posteriores a su triunfazo. Cinco días después le darían su medalla de oro en Wembley.

El retorno a Lima ocurrió un mesdespués. Edwin llegó la madrugada de un sábado y fue recibido en el aeropuerto de Limatambo por un nutrido grupo de personas y la banda de la Fuerza Aérea Peruana. Su padre era oficial de la FAP. Al día siguiente, domingo, se jugaba un partido entre el Sporting Tabaco y Universitario de Deportes y se le rindió un homenaje que culminó con Edwin dando una 'vuelta olímpica' a la cancha. "Nunca mejor usado el término para ese momento" comenta el autor de "Héroe Olímpico".

Estos y otros momentos  de la vida de Edwin Vásquez están en "Héroe Olímpico", el retrato de un deportista ejemplar que nos regaló el triunfo más impresionante de nuestra historia deportiva. Hay testimonios reveladores, fotografías inéditas, videos rescatados del olvido, animaciones 3D y varias recreaciones. El documental se estrena en julio en el Congreso de la República. Un justo homenaje a quien hizo sonar las notas de nuestro himno nacional por primera y única vez en una cita olímpica. Una emoción, hasta hoy, irrepetible.  

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