Claudia Toro.
Acompañado de sus ocho asesores, el alcalde de San Isidro Raúl Cantella Salaverry (77) nos recibe en su amplia oficina ubicada en un segundo piso del palacio municipal. Por estos días, el burgomaestre, médico de profesión, es centro de constantes cuestionamientos debido a una supuesta incapacidad para seguir a cargo del distrito por la "hipertensión arterial y microangiopatía isquémica cerebral crónica" que le diagnosticó su propio médico de cabecera en octubre del año pasado.
Por esa causa, dice, él mismo decidió pedir su vacancia por enfermedad y esta fue aprobada por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) el 11 de noviembre del 2011. Al instante, el cargo fue asumido por la hoy cuestionada teniente alcaldesa Magdalena de Monzarz. Pero, meses después, Cantella regresó a la alcaldía tras una impugnación de dicho examen. ¿La razón? Debió ser evaluado por médicos del Ministerio de Salud (Minsa) u otra entidad pública.
Hoy sus opositores piden que sea vacado por incapacidad. La misma De Monzarz dice que, pese al examen de mejoría que presentó su médico el 15 de diciembre pasado, él nunca superó su enfermedad. Ella afirma que el alcalde ya no reconoce a las personas, reacciona con violencia sin justificación alguna y que, con frecuencia, cuando está en sesión de concejo, olvida lo que se está tratando.
"ESTOY BIEN DE SALUD"
"Existe un punto de vista exagerado para que yo pase un examen médico que supuestamente me imposibilitaría del cargo. Si yo acepto y me condiciono a un grupo de colegas, luego seguro vendrá una impugnación de ese resultado. Ellos esperan que mi salud esté pésima para tapar la denuncia que hemos presentado ante la Contraloría General de la República por los malos manejos en la actividad "Bulevar de la Felicidad", en la que el municipio dejó de ganar dinero por no cobrarle publicidad a Coca Cola", advierte, mientras es interrumpido por uno de sus abogados. Él solo asiente con la cabeza ante otra intervención de su asesor edil.
Entonces le pregunto si últimamente ha sufrido esos terribles mareos que lo hicieron dejar el cargo y temer por su vida. "Señorita, yo ahora estoy en perfecto estado... Si quiere la invito a bailar. Hay personas que cuando padecen esta enfermedad entran en discapacidad completa, pero a otras no les ocurre nada, y ese fue mi caso. Si acepté la vacancia fue porque me asusté y di un paso al costado. Pero ya no tengo problemas", refiere.
Cantella se muestra tranquilo y concentra su energía en recalcar que si se queda en el municipio es para trabajar por sus 55 mil vecinos, continuar con las obras y tratar el problema limítrofe con Magdalena. "Eso no va muy bien. Nos hemos sentado a conversar con el alcalde Francis Allison y esperamos tener resultados", dice, mientras es interrumpido por enésima vez.
Esta vez su asesor aclara que el caso debe ser visto por el concejo de Lima y el Instituto Metropolitano de Planificación. Cantella, otra vez, guarda silencio.
CLAVES
Respuesta. Sobre los cuestionamientos de la actividad el "Bulevar de la Felicidad", realizada en diciembre pasado, la regidora Magdalena de Monzarz afirma que nunca hubo mala intención. Dice que más bien esto se inició cuando el doctor Cantella estaba en la alcaldía.
Defiende. "Se llevó a cabo para llevar alegría a los vecinos. Era una oportunidad para hacer algo bonito", dijo.