Inés Flores y Liliana Rojas
Su reacción fue rápida. "No se me expectora así tan fácilmente", replicó el padre Gastón Garatea al veto de la Arquidiócesis de Lima para que oficie misa en la capital.
"Me quieren sacar de Lima, me quieren expectorar", reiteró Garatea apenas se enteró del comunicado de la Arquidiócesis de Lima, en el que se indica que él puede celebrar misa en cualquier parte del país menos en la capital.
El religioso recordó que tiene 46 años en el sacerdocio y, además, ha nacido en la ciudad de Lima. "He nacido acá, esta es mi tierra", subrayó el religioso.
Garatea también desvirtuó las "faltas" que le atribuyen y que pesaron para no renovarle la licencia pastoral como una supuesta postura favorable a la eliminación del celibato sacerdotal y su posición a favor de la unión civil entre personas del mismo sexo.
"Eso es mentira. No puedo estar en contra del celibato, soy religioso, y sé que el celibato es la esencia de la vida religiosa.
Tampoco he dicho que estoy a favor del matrimonio entre personas de un mismo sexo, sino de un contrato que los proteja", añadió.
SE ORGANIZA CRUZADA
Esta se inició con una cadena de solidaridad a favor del padre Garatea, desde la sociedad civil hasta los claustros religiosos.
La Congregación de los Sagrados Corazones, a la que pertenece Garatea, lamentó la decisión del cardenal Juan Luis Cipriani de impedirle al religioso oficiar misa en Lima.
Sin embargo, precisó Garatea que "acatará la medida con obediencia religiosa", pero al mismo tiempo expresó su esperanza de que esta decisión sea revertida en los próximos meses con las consideraciones que la congregación ha enviado al Cardenal.
Por su parte, sacerdotes de las diócesis de Pucallpa, Chosica, Huaraz, Sicuani e Ica consideraron como "injusta y poco evangélica" la suspensión de sus tareas eclesiásticas impuesta por el Arzobispado de Lima al padre Gastón.
“El religioso es una persona de mucha calidad humana y espiritual, durante más de 40 años es sacerdote de nuestra iglesia peruana y ha ejercido en ella importantes cargos con inteligencia, entrega y autenticidad evangélica”, indica un comunicado difundido por los religiosos.
Anoche, unas 500 personas participaron de un plantón frente a la Nunciatura Apostólica para pedir al Cardenal Cipriani que reconsidere la sanción impuesta al padre Garatea.
Además plantearon una nueva forma de conducción de la Iglesia en Lima, más coherente con el Evangelio y más cercana a los que menos tienen.❧
