Huánuco/
Para él no era un partido más. Era el partido que marcaría el fin a un romance con uno de sus grandes amores. Por eso le puso todas las ganas del mundo en el gramado del Heraclio Tapia. Y vaya que derrochó temperamento cuando tuvo que enfrentar a sus cancerberos. Tampoco escatimó esfuerzos a la hora de ir en busca de una pelota dividida. Al contrario: enarboló la bandera del sacrificio y luchó como es costumbre. Sin embargo, no estuvo certero en el remate final y su tristeza la reflejó al término de la contienda ante el León. No solo por el resultado, sino por su inminente partida de Alianza Lima.
José Carlos Fernández se arrodilló frente al ‘Comando Sur’ –que siempre gritó y ovacionó sus goles– y se puso a llorar como un niño. Esta escena conmovió a todo ese pueblo blanquiazul que lo aplaudió sin cesar y que se olvidó del insípido 0-0 obtenido por Alianza en Huánuco.
¿Pero qué pasó durante los 90 minutos de juego?... El equipo de José Soto quiso ser agresivo desde el pitazo inicial. Metido en su objetivo. Convencido de ser mejor que su rival. Esta actitud le permitió manejar el control del balón y generar jugadas de peligro sobre la valla del León. Apenas a los 3 minutos de juego un remate de Edgar González causó zozobra sobre el arco defendido por Julio Aliaga, quien reemplazó al castigado Juan Flores.
El 4-4-1-1 del cuadro victoriano con Junior Viza detrás de José Carlos Fernández trajo problemas a la zaga central huanuqueña integrada por Roller Cambindo y Juan Diego Lojas. Joazinho Arroé y Jorge Bazán aportaban lo suyo: rotaban el balón con criterio y jamás daban un balón por perdido.
El cuadro huanuqueño de vez en cuando metía miedo en ataque gracias al trabajo realizado por el pequeño Víctor Peña que se las ingeniaba para trepar por la banda custodiada por Jesús Rabanal buscando las cabezas de los gigantes Ramón Cardozo y Luciano Cardinali. A los 18 minutos de la primera etapa, Cardozo no supo definir ante la salida de Libman.
Para la segunda etapa, el ritmo del partido cambió porque ambos salieron decididos en busca de los tres puntos. José Soto y el propio Aníbal Ruiz movieron sus fichas en ataque: Yordy Reyna ingresó por un desdibujado Junior Viza en Alianza, mientras Héctor Cruz lo hizo por Ricardo Cardinali en León. El partido se hizo de un ida y vuelta punzante porque la prioridad fue ir en busca del arco de enfrente. Fue así que Julio Aliaga y Salomón Libman se convirtieron en figuras de sus equipos.
Sin embargo, con el transcurrir de los minutos el trámite de las acciones fue perdiendo emoción. El partido parecía un partido de ajedrez entre dos principiantes porque cada uno movía sus piezas con entusiasmo pero sin ideas. Ambos chocaron contra su propia escasez de argumentos.
Así concluyó un partido en el que el gol hizo mucha falta, pero que fue emocionante por la probable partida de un goleador que jamás pensó ponerle punto final a un romance que parecía inquebrantable.
“Probablemente haya sido mi último partido con Alianza”
Al final del partido, ‘Zlatan’ Fernández con lágrimas en los ojos apuntó: “Probablemente haya sido mi último partido. Va a ser una semana de toma de decisiones. Felizmente conseguimos un buen punto aquí, hicimos bien las cosas. Hay que felicitar y reconocer el esfuerzo de los chicos que dejaron todo para asegurar este resultadón”, sostuvo el delantero, quien derrochó lágrimas en el vestuario y fue consolado por sus compañeros y el DT.
Justamente, Soto también conmovido por la partida de Fernández dijo: “Lamento su salida. Nos hará mucha falta porque es nuestra carta de gol. ‘Zlatan’ me dijo recién hoy en el vestuario que se iba de Alianza”. Joazinho Arroé, cuyo contrato termina este 30 de junio apuntó: “Es una vergüenza que un equipo como Alianza Lima viaje a Huánuco sin ningún dirigente”.
Patadita
La administración temporal solo tiene en mente aumentarles el sueldo a los juveniles del equipo como Carlos Ascues, Yordy Reyna, José Canova, entre otros.