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En comas

160 alumnos invidentes son educados entre graves carencias

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Luis Braille es uno de los pocos colegios públicos especializados de Lima. Tiene problemas en infraestructura, material educativo y alimentación.

Milagros Berríos Ch.

 

La semana en que perdería la vista, Jonels, un niño de 12 años, ponía a prueba sus ojos mirando al cielo. Alzaba la cabeza para observar cómo la intensidad de los postes de luz iba disminuyendo. Todas las noches esperaba con impotencia afuera de su casa, en Santa Anita, que no alumbren más.

Cuando dejó de ver, Jonels abandonó el colegio. La ceguera llegó de manera progresiva luego de que una pelota impactara en su rostro y provocara un desprendimiento de retina. Hoy, siete años después, en una carpeta del Centro de Educación Especial Luis Braille, en Comas, revela que ya no es tan "terrible" como lo creía al inicio. "Además, en mis sueños todavía veo", precisa sonriente.

En Lima, los colegios Luis Braille y San Francisco de Asís, de Surco, brindan educación pública especializada a niños y jóvenes invidentes.

Sin embargo, la institución de Comas cuenta con la particularidad de ser la única estatal en la capital con nivel secundario. Esto debido a que no se adhirió al programa de educación inclusiva.

En sus aulas reciben clases cerca de 160 personas que, en casos excepcionales, también cuentan con trastornos asociados, como retraso mental o problemas de lenguaje.



DIFICULTADES EN AULAS

En el segundo grado de secundaria, junto a Jonels, escolares entre los 14 y 20 años con punzón y regleta en mano toman nota utilizando el Braille.

"La labor es ardua porque, aunque sean pocos alumnos, hay que trabajar con cada uno" , explica la docente Ana María Gómez. Se mantiene de pie y con los ojos cerrados. Al igual que muchos de sus colegas, no puede ver. 

Sabe con precisión la ubicación de sus alumnos. Cuando se acerca a revisar las tareas, camina despacio sobre el deteriorado piso y entre las estructuras que, en el 2011, Defensa Civil determinó que ponen en alto riesgo a los escolares.

Ese año, Manuel Rodríguez, director del centro educativo, envió un oficio al Ministerio de Educación (Minedu) solicitando la demolición y construcción de tres nuevos pabellones. "Hace años espero que me digan si se ejecuta o no", afirma.

"Una cosa es el escritorio y otra es empuñar el bastón para salir a la calle", agrega César Espinar, quien trabaja al final de uno de los pasillos más antiguos. "Póngase en mis zapatos, ¿usted podría abandonar en siete segundos este lugar en caso de una emergencia?", reclama.

Mientras tanto, la profesora Ana María continúa su clase. Muestra un diccionario de sinónimos y antónimos del 2009. Asegura que es uno de los últimos que han sido otorgados por el Minedu. El colegio necesita libros actualizados, sean de tinta o en sistema Braille. "Lo más actual son los cuentos, lecturas, fábulas que nosotros hemos mandado a imprimir" , dice Rosa Portella, bibliotecaria del centro educativo.

Lo que no hallan en los libros lo buscan en las computadoras. La institución educativa Luis Braille tiene un reducido número de máquinas para su población escolar.

La República intentó comunicarse con la directora general de Educación Básica Especial del Minedu, Clemencia Vallejos , pero no fue posible.



ALIMENTACIÓN ESCOLAR

Treinta estudiantes, la mayoría de provincias, permanecen internados en el colegio. Por sus escasos recursos, reciben alojamiento y alimentación por un pago diario de S/. 2,50. No obstante, los sábados y domingos no hay atención.

Rodríguez refiere que el Pronaa les otorgaba insumos, pero –luego de su desactivación y la transferencia a la Municipalidad de Comas– desde marzo no se les entrega alimentos. "Hace tres meses que no recibimos insumos" , denuncia. Menciona que en enero y febrero el municipio cumplió con su responsabilidad, pero hasta el cierre de esta edición no se ha entregado lo restante.

Por esto, el centro educativo cubre sus carencias con otros ingresos, como los del alquiler de una losa deportiva. "Ya se acabaron los alimentos, no podemos esperar más", sostiene.

Al respecto, voceros de la Municipalidad de Comas responden que la acusación del colegio es exagerada. "Se ha retrasado hace dos o tres días, no más. Todas las zonas donde hemos provisto alimentos han tenido stock", prosiguen.

Mientras tanto, Jonels es el testigo fiel de diversas carencias, desde que inició al Braille. Siente que pasa desapercibido. Cree que no lo ven.



CLAVES

En Lima hay cinco instituciones entre privadas y estatales que atienden a personas con ceguera, según el Consejo Nacional para la Integración de la Persona con Discapacidad (Conadis).

En todo el país hay alrededor de quince Centros de Educación Básica Especial (CEBE) que atienden a personas con discapacidad visual, indica la misma fuente.

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