Jorge Cerda B.
No tendrá la fama ni los lujos que tienen las principales playas de la capital, pero ya sus miles de visitantes la llaman el "Asia de Ventanilla". Su nombre verdadero es Costa Azul, un balneario con ocho kilómetros de largo que viene causando sensación en los veraneantes.
"Antes todo esto era solo un arenal, ahora vengo con toda mi familia y la paso de maravilla", relata Edilberto Macedo Vásquez (37), quien vino desde Bellavista para comprobar "si era verdad" todo lo que le habían dicho.
BELLA Y SEGURA
La playa Costa Azul, ubicada a 10 minutos del kilómetro 17,5 de la avenida Néstor Gambetta, no solo se ha "embellecido", como señala Edilberto, sino que también ha dejado de ser "tierra de nadie, donde acudían borrachos y rateros".
Junto a él su pequeño hijo de dos años observa boquiabierto cómo una cuatrimoto cruza en medio de toda la playa. "Es un miembro de seguridad y pasa cada 15 minutos", precisa Benilda Solís Gonzales, una madre de 52 años que tampoco oculta su asombro al ver todo lo que ha cambiado en Costa Azul. "No había ni baños; ahora hay hasta un salsódromo", comenta la señora, vecina del asentamiento humano Pachacútec.
Pero la seguridad no termina ahí. A lo largo de toda la orilla también están desplazados estratégicamente alrededor de 50 hombres y mujeres, cuyo trabajo diario es vigilar a los visitantes. "No permitimos el consumo de alcohol, ni menos drogas", explica una jovencita mientras señala el cartel de la entrada que contiene todas las prohibiciones.
"Tampoco mascotas, y si traen comida, nosotros le damos una bolsa para que boten sus desperdicios", agrega la vigilante municipal. "¡Hey, señora, no deje que su hijo ingrese al mar, está un poco bravo para él!", le dice a una madre que disfruta de un helado.
Observando todo y desde lo alto, el oficial de la PNP Luis Marín Castañeda (48) comenta que el día "felizmente está tranquilo", pero no por eso descuida su trabajo de salvavidas. "El mar está un poco agitado; le hemos dicho alpúblico que se bañe sólo cerca de la orilla", explica mientras señala la bandera roja que ha colocado en su puesto de auxilio.
AMBULANTES COMPITEN
"Sombrillas, sombrillas", repite a unos metros Eloy Velásquez Díaz (68), quien dice tener 30 años trabajando en este balneario. "Un fin de semana saco entre 300 y 400 soles", explica tras ofertar también el alquiler de dos sillas por cinco soles.
"Hermano, me han querido sacar, cómo va a ser eso", grita al lado de unas chicas que también se dedican al negocio. "¡Oiga, no esté hablando así!", le responden algo enojadas.
Empero, ¿qué más ofrece Costa Azul? Primero, a unos metros antes de llegar, se ven los humedales de Ventanilla, área protegida donde peces y aves viven en armonía con la naturaleza. Ya en la misma playa hay un bello malecón y ocho restaurantes que ofrecen ceviches y comida criolla, como el Karla, que tiene más de 20 años. "Empecé con una mesa y cuatro sillas", señala su dueño Luis Gutiérrez. Y si gusta del baile tiene la discoteca Zoom y el salsódromo Coco Bongo, que abre sus puertas los domingos. ¿Se anima?
CLAVES
El balneario Costa Azul fue reinaugurado hace dos años por el municipio de Ventanilla con una inversión de dos millones y medio de soles. También cuenta con apoyo de la región Callao.
La playa también tiene un tópico de emergencia cerca de la orilla para primeros auxilios, así como otro instalado en el malecón. Su amplia extensión la convierte en atractivo para Semana Santa. Quienes quieran acampar solo deberán registrarse en los puestos de serenazgo que hay en el lugar. Hay estacionamientos para autos y mototaxis.