El Papa Benedicto XVI llegó hoy, jueves, a España para presidir la Jornada Mundial de la Juventud. Fue recibido por los Reyes y el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, entre otras autoridades. En su primer discurso, reclamó esperanza, paz y tolerancia.
El Sumo Pontífice, animó a los españoles a vencer los actuales "motivos de preocupación" a través de sus hondas raíces cristianas, en un clima de respetuosa convivencia con otras "legítimas opciones".
El pontífice se refirió a aquellos jóvenes que por causa de su fe en Cristo sufren la "discriminación", que "lleva al desprecio y a la persecución abierta o larvada" en determinadas regiones y países.
"Con todas las fuerzas de mi corazón: que nada ni nadie os quite la paz; no os avergoncéis del Señor", subrayó en su intervención, que fue interrumpida en varias ocasiones por los aplausos y ovaciones de los peregrinos católicos que estuvieron en el aeropuerto.
No al consumismo
Benedicto XVI dijo que muchos jóvenes miran con preocupación el futuro ante la dificultad de encontrar un empleo digno, o bien por haberlo perdido o tener uno muy precario e inseguro, al tiempo que se enfrentan a problemas como las drogas.
Y señaló que los jóvenes católicos que van a participar en la JMJ desean "escuchar la palabra de Dios" en un mundo en que ven "la superficialidad, el consumismo y el hedonismo imperantes, tanta banalidad a la hora de vivir la sexualidad, tanta insolidaridad y tanta corrupción".
"Sin Dios sería arduo afrontar esos retos y ser verdaderamente felices, volcando para ello su entusiasmo en la consecución de una vida auténtica", dijo el Santo Padre.
Benedicto XVI lamentó las "tensiones y choques abiertos" en muchos lugares del mundo, donde la justicia y el valor de la persona humana se "doblegan fácilmente" a intereses egoístas, materiales e ideológicos y no se respeta como es debido el medio ambiente y la naturaleza. (Con información de EFE)
