Maritza Espinoza.
Un crítico estadounidense apunta que tú estás escribiendo un capítulo de la historia del latín jazz…
Sí. Y el señor que escribió eso es autor de varios libros fundamentales de la historia del jazz, es un tipo súper, conoce.
Entonces, pucha, qué honor. Pero la verdad es que venimos trabajando este material y este concepto –el jazz afroperuano– hace 15 a 20 años.
Uno pensaría que siendo nieto de Ciro Alegría, un indigenista, habrías apostado más por lo andino que por lo afro.
La música andina es hermosa, y cuando hacíamos el Tour Perú siempre intercambiábamos con músicos andinos, que también son chamanes y trabajan el tema de la Pachamama…
Pero tú optaste por lo afro...
Lo importante es que si tú te pones a imaginar un lomo saltado, y yo te llevo a un restaurante, y nos dan lomo saltado, y lo comes, te gustará o no te gustará. Pero si desmenuzan el lomo saltado, el crítico puede decir, ah, pero es que ahí hay influencias japonesas, chinas, criollas y de la comida de los negros que hicieron el plato.... Pero cuando te sientas a comerlo, finalmente tú dices ¡este es lomo saltado! No dices: ¡esto es comida japonesa fusionada con peruano! El jazz afroperuano es como un lomo saltado. Nosotros hemos encontrado los elementos que por razones cósmicas, o lo que fuera, van juntos en este plato.
¿Y cómo fue tu acercamiento a lo afro peruano? Ni étnica ni familiarmente tienes vínculo con lo afro, ¿o sí?
Bueno, a mi abuela le decían la negra, porque era negra.
Los artistas afro siempre insisten en que su arte está en la sangre y tú, evidentemente, no estás en el biotipo…
Claro que no, y yo pienso que tienen razón. Y que es por esto que hay esta conexión con el jazz, porque definitivamente hay algo espiritual, que es como de sangre o de memoria ancestral. Ahora, ¿cómo encajo yo ahí? Yo creo que porque el Sexteto Afroperuano está conformado como una familia
Hay varios afros-afros ahí, ¿verdad?
Claro, claro, y si no estuvieran, el grupo no sonaría como suena. Es porque está abuelito Lobatón que el grupo está conectado a la tradición más tradicional de todas. Él no lee música, él ha crecido en la jarana, está en todos los discos de Eva Ayllón, es el mejor cajonero del Perú. Yo escuché la música afroperuana toda mi vida. Mi papá me llevaba a los conciertos, iba a ver a Eva, era mi héroe.
Eres nieto de un hombre de letras, hijo de otro, pero optaste por la música.
En mi casa siempre había música, mi papá toca un instrumento, mi tío también. Mi tía abuela era profesora de piano, vivíamos en su casa. Yo tenía más mucha influencia musical que otra cosa.
En el colegio debe de haber sido una experiencia particular tener un abuelo que forma parte de los libros de texto…
Cuando eres niño no tanto. Cuando vas creciendo, la gente te empieza a presentar como el hijo de, el nieto de...
¿Pero te has acercado a la literatura de Ciro Alegría, has leído sus novelas?
Yo diría que para ser nieto estoy recontra ajeno a todo eso. Sí he leído las novelas, porque son buenas, pero no tanto porque sean de mi abuelo.
Hasta antes del sexteto, has explorado un montón áreas musicales, ¿cierto?
Claro. Yo toqué cinco años en la Filarmónica de Lima y los experimentos estos de fusión empezaron el 92 o 93, pero recién en el 2005 es cuando se cuajó el sexteto y empezó realmente el success.
¿Descríbeme con precisión qué es el jazz afroperuano?
Los elementos esenciales para cualquier cosa que se llame jazz afroperuano son: Uno, tiene que estar la raíz peruana representada por alguien de raíz peruana. Dos: tiene que estar la raíz del jazz representada en la expresividad del blues. Tres: Tiene que haber un componente grande de improvisación. Y cuatro: tiene que tener el espíritu de la costa peruana, porque si tocas la música como si fuera jazz europeo se pierde toda la espiritualidad. ¿Y en qué se caracteriza? En el guapeo, la danza, el zapateo.
¿Te gustaría volver?
Nada me gustaría más. Allá, en Nueva York, hago la lucha, cuando nos entrevistan, para aclarar que no somos inmigrantes. Porque allá te entrevistan y dan por hecho que mueres por quedarte. Nosotros muy rápidamente les aclaramos que somos de Perú con pasaporte peruano.
Ya que tanto me has hablado de cocina y la música… ¿cocinas?
Me encanta, todos los días cocino.
Cocina peruana, supongo…
Algo, pero en Nueva York es difícil porque nos faltan elementos. Cosas que se pueden hacer, como un seco, sí. Las cosas que necesitan elementos peruanos, como un buen cebiche, es bien complicado. Lo haces cuando ya extrañas demasiado, pero no es igual.
La ficha
Mi nombre es Gabriel Alegría. Nací en Lima hace 41 años. Soy nieto de Ciro Alegría e hijo de Alonso Alegría.
Soy Director Asociado de Jazz Studies en The New York University.
En 2005 fundamos el Sexteto de Jazz Afroperuano y trabajamos en Nueva York... soñando con volver.
Esta noche, en el Jazz Zone, estrenaremos 11 piezas del nuevo disco.
