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El hombre que hablaba con Platón y Freud

Biógrafo oficial. José Luis Ayala es un seguidor de la obra de Churata. Lo considera un escritor de gran visión.
Biógrafo oficial. José Luis Ayala es un seguidor de la obra de Churata. Lo considera un escritor de gran visión.
Gamaliel Churata. Su nombre verdadero es Arturo Peralta Miranda. Nació en Arequipa, pero se forjó en Puno. A los 9 años empezó a escribir el Pez de Oro, un alucinado libro. José L. Ayala nos da luces

Juan Carlos Soto

Con segundo año de primaria, escribió más de 14 libros y se planteó discusiones con Platón y Sigmund Freud. José Luis Ayala, uno de sus apasionados biógrafos, recuerda que el autor del Pez de Oro, aprendió a leer  y escribir de la mano de José Antonio Encinas. Este maestro le inculcó tres valores: el autodidactismo, la identidad y quererse a sí mismo. Churata aprendió la lección y aplicó esos principios "a pie puntillas". Abandonó el colegio cuando percibió que Encinas en una discusión había afectado su autoestima personal.

Se refugió en las cuevas del cerro Huajsapata en Puno, con  el libro de Friedrich Nietzsche, "Así habló Zaratustra". Allí comenzó a fraguar el autodidacta. Jugó a reencarnarse en Zaratustra, aquel personaje ermitaño creado por  Nietzsche, que en las montañas reflexiona sobre la vida y naturaleza del hombre; maduros esos pensamientos, regresa a la ciudad a predicarlos. Churata hace lo mismo. Para asumir con mayor convicción el papel, se cambia de nombre. No sería Arturo Peralta Miranda, sino Gamaliel Churata, que significa ángel anunciador y dotado. 

Churata sienta las bases de una visión universal desde el visor andino, afirma Ayala. El Pez de Oro, un mamotreto inclasificable donde incluye cuento, novela, testimonio, historia, ensayo, filosofía, etc plantea esa idea. Comenzó a escribirlo a los nueve años. Demoró en publicarlo casi 4 décadas. En la entrevista con Ayala se lo repetimos una y otra vez: 

¿Cómo este hombre sin escuela ni universidad pudo haber ser sido un intelectual, activista político y asesor de presidentes? 

El autodidactismo en esa época era difícil por el acceso a los libros en Perú. Churata tuvo suerte. Fue bibliotecario, nos dice. Además tenía un amigo, José J. Herrera, que instaló en Puno una librería. A través de Buenos Aires, Herrera importaba libros de Europa traducidos en España. Así pudo leer a los grandes: André Breton, Sartre,  Platón, Santo Tomás de Aquino.  En 1965, Churata ironizó  sobre "su falta de formación académica formal". Lo habían invitado a dar una conferencia en la universidad Villareal, junto a  Ciro Alegría, José María Arguedas y Francisco Izquierdo Ríos. . “Por fin he ingresado a la universidad”, dijo.

Con Herrera imprime el Boletín Titikaka, una publicación que acoge las primeras ideas socialistas y revolucionarias que sientan las bases de la fundación del Partido Comunista en Puno.  En 1917 parte exiliado a  Bolivia por insultar al gobierno de Benavides. Regresa al Perú, pero en plena dictadura de Sánchez Cerro, lo vuelven a deportar. La razón, hizo un homenaje a las ideas marxistas de José Carlos Mariátegui en el municipio de Puno.  Lo acogieron como periodista y asesoró a varios gobiernos. Tuvo influencia en los presidentes José David Toro y Víctor Paz Estenssoro.  Con influencia de Churata, Toro por  decreto convierte en nación socialista a Bolivia. También se le debe la fundación de la escuela Wuarisata, con maestros campesinos, un modelo repetido en el Perú por el presidente José Luis Bustamante y Rivero. 

Regresó al Perú a los 78 años. “Yo tenía 16 años cuando lo conocí, trabajaba de conserje en la Corporación de Desarrollo de Puno y él estaba a cargo de la oficina de Comunicaciones. Tuve el honor de ir a su casa, prepararle el café y leche. En esa época debo confesar que no sabía con quién estaba”, confiesa su biógrafo.

Pero Gamaliel se hartaría de ese puesto burocrático y partió a Lima. Le fue mal. No pudo trabajar en ningún periódico. Además de anciano, lo estigmatizaron por sus ideas de izquierda. Murió en 1968, el mismo año de la muerte de José María Arguedas.  Para Ayala el aporte de Churata es capital. “ Es un hombre adelantado, en el Pez de Oro usó las técnicas narrativas de Vargas Llosa, el realismo mágico de Alejo Carpentier.

¿Qué otros autores influyeron?, le preguntamos a Ayala.

Además de la Biblia, son fundamentales los Diálogos de Platón. Él discute con Platón desde el punto de vista de la dialéctica andina. Para él, el mundo andino tenía un tiempo circular, el pasado es parte del presente, los quechuas y aimaras tienen tres almas,  que se convierten en agua, tierra o lluvia,  es decir nunca mueren. En cambio, para Platón el alma se va al cielo o  al purgatorio, pero en la concepción del mundo andino, eso no existe. También discute con Freud. Y lo enmienda: dice que no hay un solo hombre y que hay varias culturas.

¿Tuvo familia?

Sí, tuvo esposa y varios hijos en diferentes compromisos, tanto en Bolivia como en Perú. De joven conoció a una mujer de Mollendo, llamada Rosa Calderón, él la rebautizaría como Brunilda. Tuvo dos hijos y la desgracia que murieran los dos y la mujer. Sufrió un estrés terrible. Eso está literaturizado en un libro llamado "La resurrección de los muertos".

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