Más de treinta pasajeros se salvaron de morir luego que la nave en la que viajaban se inundara debido al sobrepeso de la carga.
La mayoría de ellos eran agricultores indígenas que partieron de la ciudad de Pucallpa con dirección a la localidad de Tamaya, ubicada en Alto Ucayali. Incluso, había madres de familia, quienes viajaban con sus hijos en brazos.
Por eso, ante el temor de perder sus vidas, no tuvieron más remedio que subirse a los techos de la embarcación a la espera de ser rescatados por naves cercanas.
La causa del siniestro fue la excesiva carga que el piloto subió a la embarcación. Fueron cerca de 20 cilindros de combustibles que ocasionaron que la nave empezara a hundirse en pleno viaja. La excesiva carga también contenía racimos de plátanos, costales de arroz y hasta aves, las cuales fueron arrastradas por la corriente.
Afortunadamente, las rápidas acciones de las embarcaciones aledañas, permitió el rescate de todos los pasajeros, principalmente de mujeres y niños.
Se supo que la nave hundida no tenía permiso de la Capitanía de Puertos para zarpar el río Ucayali, así como tampoco, no contaba con ningún salvavidas en caso de emergencias.