La crisis de la deuda europea dominó este sábado la cumbre del G8 que se celebra en Camp David y en la que los líderes de las economías más desarrolladas y Rusia se mostraron de acuerdo en la necesidad de combinar la disciplina presupuestaria con el crecimiento.
Los representantes de EE.UU, Rusia, Canadá, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia y Japón dedicaron casi el doble del tiempo previsto, más de dos horas, a analizar la delicada situación en la zona euro y expresaron su interés en que "Grecia permanezca en la eurozona".
Al término de la primera sesión de la jornada, los mandatarios expresaron su apoyo a "la determinación de los líderes de la eurozona a resolver las tensiones en la zona euro de modo creíble y con prontitud, y de modo que genere confianza, estabilidad y crecimiento".
Además, en un comunicado, los líderes del G8 se comprometieron hoy a vigilar y estar listos para asegurar el suministro estable de petróleo a los mercados mundiales y evitar los riesgos de interrupciones en la economía.
Las sanciones a Irán, que han sido promovidas por EE.UU. y seguidas por la UE, Japón y otros aliados, se ampliaran en julio con un embargo sobre el petróleo que hará que esas economías tengan que buscar alternativas a los más de millón de barriles diarios que recibían de Teherán.EFE
