José Víctor Salcedo.
Cusco.
La soleada mañana del veinte de junio de 1994, el llanto de un bebé llamó la atención de mamá Valentina Huamaní Quispe. Era una niña de apenas un mes y medio de nacida. La habían abandonado en la puerta de su casa, ubicada dentro del hogar de Aldeas Infantiles SOS, una organización de programas de acogimiento familiar y desarrollo comunitario para la prevención del abandono.
Desde ese momento mamá Valentina se hizo cargo del cuidado de la niña a quien bautizó con el nombre de Delcy Eveling y le dio sus apellidos. Valentina es la mamá más antigua del Hogar de Acogimiento Aldeas Infantiles SOS. Eveling ahora tiene 18 años y cursa estudios superiores en una universidad cusqueña. “Ella dice que soy su mundo, yo la quiero bastante y ella a mí” dice Valentina.
TRISTE REALIDAD
Pero no todos los niños tienen la misma suerte que Delcy Eveling. La orfandad sigue siendo un problema social en Cusco, debido a que la pobreza en esta región no ha tenido un retroceso significativo (40% en promedio siguen siendo pobres). Según el estudio denominado “Diagnóstico Social del Cusco”, desarrollado por Aldeas Infantiles, más de 26 mil niños, niñas y adolescentes a nivel regional son huérfanos de madre y cerca de 5 mil están en la provincia de Cusco. Este documento también revela que 150 niños y niñas viven en las calles de la Ciudad Imperial. No tienen padre ni madre.
Solo mil 221 menores en situación de abandono de la provincia del Cusco se encuentran con acogimiento residencial en 28 instituciones. Se dedican a esta tarea el Programa Integral Nacional para el Bienestar Familiar (Inabif), Beneficencia Pública, ONGs y Aldeas Infantiles.
En tanto, existe un promedio de 47 mil menores se encuentran en riesgo de perder el cuidado de sus padres debido a su discapacidad, 928 podrían correr también esa suerte debido a que tienen madres adolescentes, 37 mil estarían por perder el cuidado de sus padres debido a discriminación de género.
Además 172 mil podrían quedarse sin la atención de sus progenitores debido a la violencia que experimentan en sus hogares. Esta cantidad podría fugar de sus hogares. Otro grupo importante, mil 780 menores, se encuentran en medio de la disputa legal de sus padres para obtener la patria potestad.
POBREZA Y ORFANDAD
Jorge Luís Vargas Bermúdez, asesor Familiar de Aldeas Infantiles SOS Cusco, sostuvo que el abandono de los menores por sus padres tiene relación directa con la pobreza que golpea a nuestra región.
Vargas Bermúdez explica que vivir en abandono moral y material convierte a los huérfanos en sujetos proclives a la mendicidad y la explotación infantil. Además se restringe el acceso a la educación, ausencia de protección y alimentación en la primera infancia, deficiente desarrollo físico-mental y mayor vulnerabilidad a enfermedades.
MADRE SUSTITUTA
La desnaturalizada madre que dejó a Eveling en el desamparo, escribió una nota donde consignaba su fecha de nacimiento: 5 de mayo de 1994. Ese día la acogieron con gran amor en el albergue de Aldeas Infantiles SOS ubicado en la Prolongación Grau de la Urbanización Huancaro, en el distrito de Santiago.
Eveling tuvo suerte al caer en manos de Valentina. Como ella 150 niños reciben el apoyo de esta organización que trabaja con trece mamás que reciben el encargo de esa organización para el cuidado de entre 10 y 15 niños en situación de abandono, cada una.
En la casa de mamá Valentina, Eveling comparte sus días con sus hermanos, otros niños que fueron rescatados cuando se encontraban en situación de abandono. Por ejemplo, los últimos hijos de Aldeas Infantiles son los hermanitos Moisés (12), Shirley (8) y Roberto (5). Son naturales de la comunidad campesina de Pataccorcca de la provincia de Acomayo. Su madre se suicidó y su padre es alcohólico. Hoy viven felices con mamá Valentina.
Huérfanos por el terrorismo piden apoyo
La situación de los huérfanos del terrorismo es particular. La Asociación Regional de Víctimas de la Violencia Política, dirigida por Leonor Sayre viuda de Rojas, con el apoyo de varias organizaciones políticas, ha logrado instalar en su vivienda un centro de acogimiento para los 17 huérfanos producto de la violencia de Sendero Luminoso.
En la zona de Alto Los Incas de la Ciudad Imperial funciona la vivienda que alberga a esos adolescentes, la mayoría de los cuales cursa estudios en la Universidad Nacional de San Antonio Abab del Cusco.
Leonor Sayre sostiene que el Estado se ha olvidado de los huérfanos que ha dejado la violencia subversiva. Por eso pidió al presidente Ollanta Humala que voltee la mirada a este sector de adolescentes y jóvenes y los beneficie con las reparaciones colectivas e individuales aprobadas.