Presentará propuesta de reforma policial a nueva Ministra del Interior. Iniciativa incluye plan de política policial de 10 años y mejora en la infraestructura de las comisarías.
Por: Ghiovani Hinojosa
Si se quiere reformar la Policía se debería empezar por eliminar las coimas en las comisarías y anular el maltrato que ejercen sobre los ciudadanos algunos malos elementos de esta institución, afirmó ayer la defensora del Pueblo, Beatriz Merino.
En ese sentido, anunció que en mayo la Defensoría entregará a la nueva ministra del Interior, Mercedes Cabanillas, una propuesta integral de reforma y reorganización del aparato policial, la misma que viene preparando desde hace más de un año.
Para realizar este estudio la Defensoría supervisó el trabajo de 350 comisarías a nivel nacional, revisó 800 expedientes, el portal de transparencia de la institución y las denuncias de corrupción en la Policía que llegaron a la institución en los últimos años.
“Se debe hacer tres cosas: primero, lograr que los ciudadanos accedan a la Policía sin necesidad de que les cobren comisiones en las comisarías para asentar una denuncia, los maltraten o rechacen sus denuncias; segundo, diseñar una política pública policial para los próximos diez años; y tercero, abordar de una vez por todas el tema de los salarios, horarios de trabajo y logística de los policías”, explicó.
Como se sabe, la nueva titular del Interior involucró este jueves a la Defensoría del Pueblo en la tarea conjunta de mejorar el sistema policial. Al respecto, Beatriz Merino contó que sostuvo una breve reunión con la nueva ministra para conversar sobre la percepción de la Defensoría sobre el trabajo de la Policía, y agregó que próximamente presentará una propuesta integral y que esta será marcada por su posición severa e independiente.
“Lo que le diremos a la ministra no es grato. Le vamos a hablar de la corrupción de la Policía, de que los ciudadanos sienten que no funciona, de los maltratos. A ella le tocará evaluar y ejecutar (nuestras propuestas). Nosotros seguiremos supervisando”, recalcó.
Transparencia y firmeza
Por su parte, Mercedes Cabanillas señaló en horas de la tarde –en una ceremonia de transmisión de mando a la que primero invitó a la prensa y luego no dejó entrar a esta– que la transparencia será una característica de su gestión y que luchará contra la corrupción.
Recalcó, a propósito de las críticas que desencadenaron la salida de Hernani, que durante su trayectoria pública nunca ha tenido una listas de seguidores o facciones de grupos. Anunció además que no le temblará la mano si hay que tomar la decisión por un hecho irregular porque no permitirá “ningún tipo de encubrimiento ni apañamiento”.
Se despide Remigio
De otro lado, el ex ministro del Interior afirmó luego en RPP que se siente satisfecho con la labor que realizó durante los cuatro meses que permaneció en el cargo, y desmintió que su renuncia se deba a las constantes críticas que recibía.
“Simplemente hacía frente (a las críticas) y me divertía bastante que me criticaran de esa manera porque yo sabía lo que hacía. Imagínense si voy a hacer hígado todo el tiempo, me muero”, expresó.
Señaló también que cumplió su sueño de llevar a la práctica el plan de seguridad ciudadana que contempla la instalación de 28 jefaturas de investigación criminal, así como la reestructuración de la VII Dirección Territorial Policial. Agregó que los frutos de este trabajo se verán recién en junio o julio porque el plan está en plena ejecución.
Por una reforma institucional
Fernando Castañeda, adjunto en Asuntos Constitucionales de la Defensoría, precisó a La República que la policía requiere una política estable que le permita no depender del jefe policial ni del ministro de turno.
En los últimos periodos, esta institución ha cambiado su modelo de ‘distritalización’ por el de investigación criminal de acuerdo con las decisiones personales de sus autoridades, ajenas a un plan coordinado, señaló.
Partiendo de ello, las recomendaciones de la Defensoría del Pueblo empiezan por mejorar la infraestructura de las comisarías, que son la “cara visible de la Policía”.
Según las inspecciones, solo en Lima hay 30 comisarías que no aseguran una adecuada clasificación de los detenidos, ya que tienen una sola sala de meditación o calabozo.
