El presidente del Instituto Nacional Penitenciario (INPE), José Pérez Guadalupe, fue advertido a inicios de enero de que el penal de Challapalca tenía serios problemas de infraestructura y seguridad, por lo que se le pidió el cierre del establecimiento, refirió el jefe del Programa de Asuntos Penales y Penitenciarios de la Defensoría del Pueblo, José Ávila.
Indicó que un funcionario defensorial de Puno visitó el penal el 3 de enero y constató que las paredes y los techos de las celdas, así como otros ambientes, estaban húmedos y con filtraciones debido a las lluvias, y que no contaban con energía eléctrica.
Ávila se reunió luego con Pérez Guadalupe para informarle sobre los problemas hallados y le recomendó el cierre del penal. “Me dijo que lamentablemente no podía cerrarlo ni trasladar a los internos porque los otros penales estaban hacinados y no tenía presupuesto para construir más cárceles”, relató.
Agregó que le recordó que hace unos años la Comisión Interamericana de Derechos Humanos recomendó el cierre del penal y señaló que entonces había 109 internos en el penal, sin embargo, al momento de la fuga esta cifra se incrementó a cerca de 140. Precisó que Challapalca no fue construido para ser un penal de máxima seguridad y actualmente no cuenta con la implementación que necesitaría.
