Pese a que la pesca en el Perú protagoniza hoy en día uno de los roles de mayor importancia en la economía del país, aún se observa una gran informalidad en ese sector. Es el caso de los pescadores artesanales.
Como se sabe, los hombres de mar no cuentan con derechos laborares, se exponen al peligro y adquieren con mucha dificultad un crédito financiero.
En ese sentido, pocos son los pescadores que se encuentran organizados y fortalecidos en asociaciones formales. Incluso, llegar a esa condición no es tarea sencilla. Para empezar, deben ser capacitados por el Fondo Nacional de Desarrollo Pesquero (Fondepes).
Después, y tras contar con su certificado de salud, les corresponde inscribirse en la Capitanía del puerto de su localidad. Allí, se les entregará un carnet con el cual podrán ejercer su actividad. Ya como último paso, deben registrarse en DIGEPA para obtener el reconocimiento formal como pescadores artesanales.
Pero si se trata de informalidad, lo mismo podríamos decir de los buzos, maricultores, cordeleros y armadores del país, otros emprendedores de la pesca peruana que dan cuenta de una situación similiar todos los días.
