Liubomir Fernández
Puno
Los diecisiete presos que fugaron del penal de Challapalca, la madrugada del domingo, habrían recibido el apoyo del personal de seguridad a cargo de la custodia del reclusorio, según las primeras investigaciones del Instituto Nacional Penitenciario (INPE). Varios son los indicios que apuntan a la tesis que hubo complicidad de los trece efectivos del INPE.
La seguridad interna del penal de Challapalca, por su característica es extrema. Hay tres pabellones. Cada uno de ellos está cercado por rejas rematadas con una corona de alambre de púas. Por cada cerco hay un responsable de seguridad.
Dentro del pabellón hay dos efectivos a cargo de abrir y cerrarlo cuando los internos salen al patio y regresan a sus celdas. Si es que alguien ingresa o sale de los pabellones se informa simultáneamente por radio. Además todo el personal está informado de cualquier movimiento.
Según los descargos del personal del INPE, para fugar los delincuentes redujeron a los trece efectivos. Primero habrían reducido al jefe de seguridad del pabellón 2, (donde estaban los delincuentes) el técnico Marco Segovia Chirinos.
A Chirinos lo tomaron de rehén, amenazaron de muerte y lo obligaron a llamar a los demás trabajadores. Así poco a poco fueron cayendo hasta tener controlados a los trece.
La versión resulta inverosímil. Todo el grupo de seguridad no estuvo en un solo pabellón, sino también en el 1 y 3.
La forma cómo se desarrolló la fuga llama la atención a quienes la investigan. Si es que se produjo el secuestro, por qué no se informó por radio a todo el personal para que adopte de inmediato medidas. Para abrir los candados necesariamente el que estaba en el otro lado de la reja tuvo que abrirles la puerta. Difícilmente un interno lo hubiese podido hacer, porque los cocos de las rejas son muy pequeños. "Alguien tuvo que ayudarlos", dijo una fuente del INPE.
Una segunda tesis es que la noche de la fuga no había el personal necesario dentro del recinto penitenciario. Solo de esa forma se explicaría la evasión masiva. Es decir, los internos los habrían rebasado y con un número reducido de personal del INPE fue fácil salir del penal.
Inteligencia de la Policía Nacional investiga si la noche de los sucesos el personal bajó a Puno, sin autorización. Se confirmó que la única unidad con que contaba el penal dos días antes había trasladado a un interno al penal de Juliaca y no había recibido la orden de regresar. Eso dificultó que los delincuentes sean perseguidos. Existe otro detalle en investigación. El personal de seguridad iba a ser cambiado esta semana. Es decir se iban a ir a sus penales de origen.
Claves
DESCONTENTO. La fuga se da en un contexto en el que los trabajadores que estaban a cargo de la seguridad del penal estaban disconformes con el presidente José Luis Pérez Guadalupe, porque no se les había cumplido con dotarles de equipos y mejorado sus condiciones salariales. Trascendió que no se les depositó sus viáticos.