Jorge Malpartida, María Eugenia Salas.
El aumento del monto de inversión del Gasoducto Andino del Sur a US$ 5.000 millones, podría retrasar la construcción de la obra que recorrerá 16 provincias y dotará de gas natural a las regiones de Cusco, Puno, Arequipa y Moquegua, según el especialista en ingeniería térmica y docente universitario, Carlos Gordillo.
En el 2010, la empresa que se adjudicó la concesión del gasoducto, Kuntur Transportadora de Gas SAC, fijó un costo para el proyecto de US$ 1,450 millones. Sin embargo, según las cifras oficiales consignadas en la memoria anual 2011 de la Corporación Financiera de Desarrollo (Cofide), se ha elevado en más de 300% esta inversión.
“Es obvio que pasados dos años los costos se iban a incrementar, pero esta es una cifra exorbitante, yo preveía que iba a ser solo de 15% a 20%. Este aumento puede entrampar el inicio de la construcción prevista para junio, porque se pedirá la revisión del Ministerio de Energía y Minas de los costos que sobrepasan lo presupuestado”, explica Gordillo.
Para Reynaldo Roberts, presidente del Foro Sur 21, este aumento puede deberse a la elevación del precio del acero (en marzo el costo del metal estaba valorizado en 144 dólares por tonelada métrica) que se utilizará en los 1,085 kilómetros de tubería.
“También puede obedecer a un rediseño del proyecto con más capacidad y contemplando la petroquímica. Antes el retraso del gasoducto fue causado por priorizar el gas para la exportación antes que al consumo nacional. Ahora tenemos este nuevo contratiempo”, dijo.
El gas proveniente de los yacimientos de Camisea tiene proyectado usarse para la industria petroquímica (elaboración de fertilizantes, tecnopor, manguera) y para redes domiciliarias de energía para la industria y las viviendas.