Por Cecilia Mendoza (Arequipa)
¿Pueden los muertos retornar a la vida? En el caso de Kurt Cobain, el extinto líder de la gran banda Nirvana, hubo una suerte de resurrección. El espíritu adolescente del talentoso músico de Seattle parece haberse reencarnado en Ramiro Saavedra. El rockero arequipeño fue bautizado con el mote de "el Cobain peruano" gracias a su participación en el programa de televisión Yo Soy. La noticia no solo explotó en las redes sociales; en YouTube tuvo más de 30 mil visitas. También en la prensa mundial hubo gran revuelo.
Saavedra, que tiene 27 años, la misma edad cuando Cobain murió, en horas conquistó la fama que nunca pudo granjearle su grupo Olaf, fundado hace cinco años en Arequipa. Son las reglas del poder de la televisión.
El día de su participación en Yo Soy, Ramiro ingresó con su guitarra en mano y subió al escenario. Apenas horas antes había desembarcado del bus que lo trajo desde Arequipa en un extenuante viaje de 17 horas. Saludó a los jueces Fernando Armas, Maricarmen Marín y Ricardo Morán.
“Come as you are” fue el primer tema que interpretó. Una canción que inmortalizó al grupo norteamericano integrado además por Krist Novoselic y Chad Channing. Los jueces se quedaron con la boca abierta. Ricardo Morán, fan de Nirvana, lo interrumpió y le pidió otra. Ramiro entonó “Rape Me” (Viólame), una canción de su cuarto disco “In Utero”. “Rape me” provocó la ira del movimiento feminista por incitar la violencia sexual. En su defensa, Cobain dijo que su texto había sido malinterpretado.
Cobain siempre estuvo en el ojo de la tormenta. Pese a su talento, tenía problemas con las drogas. Era un antisocial y sufría depresiones, un digno representante de la generación X. El 5 de abril de 1994 no aguantó más. Se reventó el cráneo de un disparo. Tres días después encontraron el cadáver inerte.
Tenía 10 años cuando Ramiro escuchó por primera vez a Nirvana. No sabía que había muerto. Se enteró años después. Pero quedó prendado de ese estilo, mezcla de heavy metal, punk, funky, pop, etc. Este género llamado grunge o alternativo dominó la escena mundial en los noventa. Pearl Jam, Sound Garden, Alice and Chains fueron grupos de la misma camada que también impactaron a Ramiro.
No soy malcriado
Desde Lima por el teléfono Ramiro cuenta que quiere vivir haciendo música hasta el final como Cobain. Sin embargo, dice que jamás caería en las drogas ni aprueba el suicidio, el camino elegido por el ídolo
“Aunque nuestro 'look' es vestirnos de negro y llevar el cabello largo, somos sanos y tranquilos. No soy un rockero malcriado”, afirma.
Ramiro permanece estos días en Lima para participar del programa. El próximo jueves tocará en Arequipa en el Fórum, una de las discotecas más importantes de la ciudad. Y están invitados por un canal de televisión de Chile. Sobre el famoso cantante a quien imita, refiere que fue un hombre tranquilo y sencillo como él, a pesar de su fama de figura fatal.
Ramiro ama Nirvana. Le gustan los cinco discos que produjo entre 1989 y 1994. La muerte de Cobain fue un golpe duro para Ramiro, sin embargo le quedó la satisfacción de su legado. Olaf nació bebiendo del grunge.
Antes estudió ingeniería de sonido en el instituto Orson Wells en Lima. En ese tiempo se fue fortaleciendo la idea de formar una banda de rock. “Tenía que ser músico, no me imagino haciendo otra cosa”, señala. De regreso a Arequipa convenció a Christian Saavedra (su hermano) para ser el bajista. Con los años incluyeron a Paolo Pastor para tocar el bajo y Christian pasó a la batería. Todos son autodidactas, no tuvieron profesor de música, pero sí el espíritu joven de Cobain alumbrándolos.
JUNTO A SOUL ASYLUM
La popularidad de Olaf creció junto al éxito mediático de Ramiro en las redes sociales. En pocos días ya tiene casi 7 mil fans en Facebook y Ramiro superó los límites para tener amigos. Por eso creó una página oficial “Ramiro Saavedra oficial” que tiene 11 mil 100 seguidores.
Los otros integrantes, Christian y Paolo, festejan la repentina fama de Ramiro. Lo convencieron para participar en el programa. Jamás imaginaron su éxito.
“Tocamos porque nos gusta hacerlo, no lo hacemos por ser solo conocidos”, refiere Paolo Pastor, el menor del grupo. Los chicos de Olaf recuerdan que ya hubo otro personaje que antes reconoció la voz de Ramiro, el vocalista del grupo Soul Asylum, Dave Pirner, quien lo escuchó de casualidad, durante la gira que incluyó a Arequipa.“Cantábamos en El Rosa Negra, David nos escuchó cantar un tema suyo y se quedó sorprendido. Nos invitó a ser su telonero en el Jardín de la Cerveza”, recuerda Christian. Efectivamente, al día siguiente Ramiro subió al escenario y cantó junto a David “Runaway train”. Aunque al principio quedó paralizado por los nervios, superó el trance. Fue tanta su emoción que al final de la canción lo abrazó y lloró. Sobre este acontecimiento escribió en su cuenta de Facebook: “El mejor día de mi vida”.
CLAVE
La República conoció a los padres de Ramiro, Roxana Linares y Fedor Saavedra. Recuerdan que el talento de su hijo fue evidente desde pequeño. Su papá recuerda que antes de cumplir el año ya llevaba la música en el alma.