Santiago/ A lo grande, así jugó Boca su partido frente a la Universidad de Chile en Santiago: con jerarquía, temple y también con ratos de buen fútbol de la mano de un genio inacabable como Juan Román Riquelme.
Igualó 0-0 (en el partido de ida ganó 2-0) y pasó a la final de la Copa Libertadores para verse las caras contra el Corinthians. Concentrado al 100%, metiendo con todo en cada pelota dividida, presionando y con la batuta de Riquelme, Boca fue amo y señor en los primeros 45 minutos. Pero en el remate final no estuvo acertado y erró muchos goles.
Con el ingreso de ‘La Pulga’ Ruidíaz, a los 72 minutos, la Universidad de Chile tomó el rol protagónico y acorraló a Boca. Incluso el delantero peruano casi se hace presente en el marcador.