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Sherman Meléndez, el artista habitado

Tradición. Plazoleta de época colonial con su fuente y árboles.
Tradición. Plazoleta de época colonial con su fuente y árboles.
Exposición. Egresado de la Escuela de Bellas Artes, el pintor inaugura mañana la muestra “Secuencias”, una serie de imágenes que intenta recrear calles y rincones de Lima.

Pedro Escribano.

Su taller es un universo, urbano por supuesto. Está enclavado en el corazón de Lima, en Barrios Altos. Es una casona que se resiste a ser vencida, como muchas del lugar, por el tiempo y la incuria, incluso por la modernidad y el auge inmobiliario. El pintor Sherman Meléndez Meléndez trabaja allí y mañana en la Galería Sérvulo Gutiérrez presentará la muestra “Secuencias”, una serie de pinturas que intenta recoger el paisaje citadino que lo rodea.

“Pinto a Lima antigua no por nostalgia, sino tal vez por querer detener el que esta ciudad desaparezca del todo. Lima es hermosa y vale conservarla”, explica el artista.

Sherman recorre el Centro de Lima a pie, con espátula en mano. Su pintura palpa la ciudad, los espacios abiertos, pero también los interiores. Así, en dos planos, recrea calles y barrios de Lima antigua. Y la recorre en secuencias, como el título de esta muestra. El espectador reconocerá al instante tal calle, jirón, plaza, campanario o balcón y, como ubicado geográficamente en una esquina, sentirá la tentación, también en secuencia, de transitar a pie por las calles y veredas que le ofrece el pintor. 

 El artista ha recreado Lima con su espátula. Le ha dado vida, colores vibrantes. Ha recogido en sus lienzos una Lima personal, a través de visiones panorámicas, como las extensas azoteas, pero tampoco deja de lado el rincón, la intimidad que conduce una puerta abierta, una escalera o la luz y sombra de un zaguán. Sin embargo, no solo se trata de una visión espacial, arquitectónica, Meléndez también ha echado una mirada social. Allí está, por ejemplo, un indigente con sus muletas, que trata de no quedarse atrás en el camino de la vida, o el reciclador, que se gana el pan de cada día con lo que desecha la ciudad. 

Pero la mirada de Sherman Meléndez (Lima, 1978) no es estática. No solo salta de una calle a otra. Está también la secuencia, la lealtad de la memoria, como una contraplaca o la otra orilla, porque de la memoria cajamarquina, por sus ancestros, vienen las visiones rurales de los cuadros que forman parte de esta exposición. Ahí están los caminos y seguro el artista musitará el verso de César Vallejo: “Por ellos va mi corazón a pie”. 

Espátula en mano, Sherman pinta como quien taja el lienzo, da cortes enérgicos, fuertes. Hiere la tela hacia arriba, hacia abajo, en forma horizontal. Pintura instantánea, irrepetible, nutrida de impresionismo. Es su manera de ver y asumir esta ciudad. Pero no tanto como habitante de ella, sino todo lo contrario, la ciudad lo habita a él. Pero en esta muestra nos la devuelve.

 

Dato

 

Inauguración. Mañana viernes en la Galería del Centro Cultural Sérvulo Gutiérrez. Av. Horacio Urteaga 535, Jesús María. 7 p.m. Ingreso libre.

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