Textual
ENFOQUE
Tenet no es el hombre
- Angel Páez.
Por ANGEL PÁEZ
Unidad de Investigación.-
Vladimiro Montesinos Torres era conocido por sus colaboradores y cómplices
como "El Doctor", pero los oficiales de la estación de la Agencia
Central de Inteligencia (CIA) en Lima lo llamaban "Mr. Fix", porque
resolvía sus inquietudes y problemas en un santiamén. Y no obstante las graves
acusaciones en contra del asesor presidencial, consignadas en más de un millar
de documentos del Departamento de Estado norteamericano desclasificados en los
últimos tres años, los agentes mantuvieron con él una estrecha y fluida
relación, la que justificaron porque Montesinos era el representante del Estado
peruano designado por el mandatario Alberto Fujimori en materia de seguridad y
narcotráfico.
Una investigación conjunta efectuada por el Centro por la Integridad Pública,
organización independiente con sede en Washington que fiscaliza la
transparencia del gobierno norteamericano, y La República, reveló que entre
1990 y el 2000 la CIA suministró no menos de 10 millones de dólares a
Montesinos en efectivo y equipos supuestamente destinados para la lucha
antidroga. El dinero debía financiar las actividades de la Dirección de
Inteligencia en Narcóticos (DIN), creada por Montesinos como parte del Servicio
de Inteligencia Nacional (SIN).
Según la indagación, funcionarios de la propia Embajada de los Estados Unidos
informaron a la fiscal anticorrupción Ana Cecilia Magallanes que la CIA
"sospechaba fuertemente" que parte de los fondos y los equipos habían
sido utilizados por Montesinos en actividades ilícitas.
Funcionarios del Departamento de Estado y de la CIA discutieron muchas veces
respecto de la relación que la segunda mantenía con Vladimiro Montesinos,
porque a la larga afectaría la imagen y reputación de los Estados Unidos,
"pero ellos (los de la CIA) afirmaban que las operaciones antinarcóticos
en Perú no serían efectivas sin su participación (la de Montesinos)",
dijeron funcionarios norteamericanos en Washington al Centro por la Integridad
Pública. Lo mismo indicaron voceros de la embajada norteamericana en Lima.
MANO A MANO
Los reporteros del diario "The New York Times", James Risen y
Christopher, confirmaron que los oficiales de la estación de la CIA en el Perú
se hicieron de la vista gorda respecto de las atrocidades de Montesinos,
incluso contra la opinión del Departamento de Estado, el Departamento de
Justicia y la Administración de la Lucha Antidrogas (DEA). Precisamente,
documentos desclasificados de esta entidad desde 1990 llamaban la atención de
las vinculaciones con el narcotráfico que tenía hombre fuerte del régimen de
Fujimori.
Luego, Karen DeYoung, investigadora del periódico "The Washington
Post", el 22 de setiembre del 2000, días antes del derrumbe de la
administración fujimorista, reportó la existencia de disputas entre distintas
agencias gubernamentales "debido a la relación con Mr. Fix, como llamaban
a Montesinos, ya que enfrentaba numerosas acusaciones, y sin embargo se
estrechaban sus relaciones con la CIA".
El periodista del diario "The New York Times", Tim Golden, confirmó
por su parte la versión del traficante de armas libanés, Sarkis Soghanalian
Kupelian, de que la CIA fue informada de la venta de los fusiles a Perú que
luego fueron transferidas a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia
(FARC).
"A fines de 1998, oficiales jordanos se dirigieron al jefe de la estación
de la CIA en Ammán para una pregunta de rutina: ¿Le importaría a Estados Unidos
que Jordania le venda 50 mil fusiles AK-47 a los militares peruanos? El jefe de
la CIA efectuó algunas comprobaciones y respondió a los jordanos directamente:
'No se preocupen, podemos vivir con eso'", escribió.
Golden sostiene que obviamente a la CIA no le importaba que dos de sus
colaboradores, Soghanlian y Montesinos (ver nota aparte), encabezaran una
operación aparentemente limpia. Curiosamente, dos años después de la escena
descrita por "The New York Times", en los primeros días de agosto del
2000 dos agentes de la CIA en Lima se reunieron con el jefe nominal del
Servicio de Inteligencia Nacional de entonces, Humberto Rozas Bonucelli, y le
entregaron copias de los contratos que firmaron los militares jordanos con el
emisario de Montesinos, José Luis Aybar.
SALIDA APURADA
Tal como lo reveló La República, Rozas luego entregó los papeles a
Montesinos y éste con Alberto Fujimori montaron una conferencia de prensa para
denunciar el golpe del SIN contra los traficantes de armas, y no dudó en
denunciar a Sarkis Soghanalian y José Luis Aybar.
El prestigioso programa de investigación "Frontline", que difunde la
cadena de televisión pública estadounidense PBS, hace poco confirmó, citando
fuentes gubernamentales, que Soghanalian es un reconocido colaborador de la
comunidad de inteligencia norteamericana: "Cooperó con la CIA, el FBI
(Buró Federal de Investigación), el Departamento de Estado y la Agencia de
Inteligencia de la Defensa (DIA)".
La relación de la CIA con Montesinos continuó no obstante las numerosas
acusaciones por espionaje telefónico, corrupción, narcotráfico y asesinato,
"porque el gobierno del Perú lo colocó como interlocutor oficial en
materia de seguridad y lucha antidrogas", dijeron las fuentes al Centro de
Integridad Pública. En toda la investigación judicial Montesinos ha negado no
solo tener participación en el contrabando de armas para las FARC sino también
haber servido a la CIA. Faltaba más.
El escudero de George W. Bush
El hombre que la presidenta de la Sala Penal Anticorrupción, Inés Villa Bonilla, pretende citar como testigo en el proceso a Vladimiro Montesinos por tráfico de armas a las FARC es uno de los funcionarios de mayor confianza del presidente George Walker Bush.En julio del año pasado, cuando se conoció que Bush había mentido al asegurar que Irak había comprado uranio en África, Tenet salió al frente y se responsabilizó del error. Dijo que los fragmentos del discurso del mandatario que se referían a la compra de uranio habían sido revisados y aprobados por la CIA. Pese al incidente, Bush ratificó su confianza en él.
Tenet llegó a la jefatura de la CIA en 1997, en el gobierno de Bill Clinton, y se mantuvo durante la administración Bush, convirtiéndose en el primer jefe de la inteligencia americana en 32 años que sobrevive a un cambio de partido en el poder. Controla una maquinaria de 16 mil espías y un presupuesto de US$ 30 mil millones de dólares.
- Oscar Miranda.
