Jóvenes dirigentes del Movimiento por la Amnistía y los Derechos Fundamentales (Movadef) se han convertido en ardorosos defensores de la libertad de Abimael Guzmán Reinoso. La organización acoge también a ex senderistas que no se arrepienten de nada y a miembros de sus antiguos organismos de fachada. Por ello el intento de inscribirse como partido político ha vuelto a unir a los peruanos en contra de la violencia.
Por Flor Huilca
Piero Fernández tiene 20 años. En 1991, cuando él cumplía un año, Sendero Luminoso hizo estallar un coche bomba con 400 kilos de dinamita en la calle Tarata, Miraflores, que acabó con la vida de 25 personas. Ese mismo año otro comando senderista asesinó a balazos a la dirigente vecinal María Elena Moyano en presencia de sus hijos, arrastró su cuerpo por la calle y lo hicieron volar con una carga de dinamita. Piero reconoce que no ha “vivido ese problema” pero hoy no tiene reparos en defender la libertad de Abimael Guzmán y de quienes provocaron la más cruenta etapa de violencia en el país.
No es el único. A su lado está Melinda Arana, de 26 años de edad, y Carlos Albújar, de 29, quienes suscriben sus palabras. Todos son dirigentes del Movimiento por la Amnistía y los Derechos Fundamentales (Movadef), una organización que se declara seguidora del “pensamiento Gonzalo”, aquel que inició en 1980 una guerra contra el país.
Hemos conversado más de una hora en su local de la cuadra 24 de la avenida Perú, en San Martín de Porres, un segundo piso alquilado cuyas ventanas están cubiertas por amplios cartelones. Y ha quedado claro que aunque son rostros nuevos su pensamiento sigue atado a un pasado que no podemos olvidar. Para ellos no hubo terrorismo, hubo “una guerra popular”; no hay terroristas presos, lo que hay en las cárceles son “prisioneros políticos”. Y admiran a Abimael Guzmán Reinoso.
“Un gran hombre”
¿Quién fue Abimael Guzmán?, preguntamos, y Carlos Albújar no duda al responder: “Es un gran hombre, consecuente con sus ideas”. No quiere aceptar o recordar que Guzmán provocó en el país una destrucción mayor a todas las guerras que tuvo el Perú en su vida independiente. Dice que el mayor aporte del cabecilla senderista ha sido plantear “la amnistía general y la reconciliación nacional” para ponerle punto final a lo que llama ‘guerra interna’. ¿Podríamos olvidar asesinatos como el de la dirigente vecinal Pascuala Rosado o la masacre de Lucanamarca (1983), donde SL mató a machetazos a 69 personas entre niños y ancianos?
Ese pasado es el que estos jóvenes se niegan a ver y a juzgar. “En un proceso revolucionario no se ven cuestiones particulares, sino las causas que lo motivaron”, señala Albújar. Piero, a su vez, prefiere pensar que todo eso es parte de un “proceso histórico que correspondió a ese momento”. Cuando le pedimos que diga si al menos condena esas acciones, dice que no puede responder por cosas que no ha hecho. “Somos del Movadef y respondemos del 2009 en adelante”, señala.
No les preocupa tampoco que los terroristas por cuya libertad abogan no reconozcan que se equivocaron y no muestren arrepentimiento por sus acciones.
Estrategia Movadef
A pesar de que el Movadef tiene un cordón umbilical que lo une claramente a Sendero Luminoso, sus defensores niegan lo innegable. Para ellos su historia comienza en el 2009, cuando compraron el kit para inscribirse como partido político.
Con base en ello, Melinda Arana asegura que no son el brazo político de Sendero Luminoso. La realidad dice lo contrario. De los once miembros que tiene el Comité Organizador del Movadef, siete han sido procesado por pertenecer a SL y están ligados además a organismos como la Asociación Política de Excarcelados del Perú y la Asociación de Familiares de Desaparecidos y Presos Políticos. El Comité Ejecutivo Nacional (CEN), del cual Melinda forma parte como Secretaria Nacional de Asuntos Juveniles, está dirigido por las dos únicas personas que cada semana visitan en prisión a Abimael Guzmán Reinoso en calidad de abogados: Manuel Fajardo y Alfredo Crespo.
El CEN del Movadef tiene 21 integrantes, pero es una ‘comisión permanente’ la que tiene ahora el manejo de la organización. Forman parte de ella además de Fajardo y Crespo, Laura Esquivel, Juan Carlos Ríos, Fernando Olórtegui, Carlos Gamero y Oswaldo Esquivel. En este núcleo también hay un fuerte componente de ex presos vinculados directamente a la cúpula senderista.
El sitio web del Movadef sirve además de plataforma para que los presos de Sendero Luminoso en las cárceles tengan una ventana de comunicación con el exterior. En los últimos días, por ejemplo, han difundido cartas de internas del penal de Chorrillos dirigidas a un grupo de periodistas, en las que abogan por que la democracia –esa que intentaron destruir cuando estaban libres– permita la participación política del Movadef.
Hoy en esta organización hay al menos 40% de ex presos que recuperaron su libertad y que fueron claves para recolectar las firmas con las que pretenden inscribirse. Esos lazos dejan claro que el Movadef es una prolongación de SL. A esa tesis abona la reciente declaración de Osmán Morote, alto dirigente senderista condenado por la masacre de Lucanamarca, que sale libre en el 2013. Dice que la organización “es un verdadero movimiento de izquierda popular”. Melinda Arana dice “bienvenido”.
No pueden ser partido
Movadef ha conseguido en dos años las 350 mil firmas de ley para su inscripción, acreditó 75 comités provinciales en todo el país y más de 20 en Lima y Callao. Pero el impedimento para quedar al margen del sistema democrático no está en los requisitos sino en la naturaleza de la organización. Así lo considera el ex presidente de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) Salomón Lerner: “El Movadef no puede valerse del sistema democrático para entrar y destruirlo”. Lo mismo piensa el abogado Ronald Gamarra: “Movadef es hijo de Sendero Luminoso, su brazo político”.
Posiciones como estas se han multiplicado en las últimas semanas rechazando la inscripción del Movadef en el Registro de Organizaciones Políticas (ROP) del Jurado Nacional de Elecciones. Incluso esta semana el Ejecutivo ha respondido con un proyecto que modifica la Ley de Partidos Políticos para cerrar los posibles resquicios a organizaciones de inspiración violentista. El terror no puede pasar.
Para no olvidar
El mayor asesino. La CVR concluye que SL fue el mayor perpetrador de crímenes y violaciones a los derechos humanos. Son responsables de la muerte del 54% de las 69 mil víctimas que, estiman, dejó la violencia terrorista.
Dirigencia. La cúpula senderista “tuvo la responsabilidad de haber planteado una lucha en contra de la democracia peruana, con una estrategia sanguinaria y en contra de un sentimiento mayoritario de la población”.
Los jóvenes. La CVR advirtió que muchos jóvenes con voluntad de cambiar la injusta realidad del país fueron seducidos por la proclama de SL sin advertir que planteaban el ejercicio del terror y un régimen totalitario. “Muchos murieron en forma inútil y cruenta”, señala.
Enfoque
Enrique Bernales.
Ex comisionado de la Comisión de la Verdad y Reconciliación Nacional (CVR)
Soy totalmente contrario a la pretensión del Movadef de convertirse en partido político. Tendríamos que ser tontos para dejarnos meter un caballo de Troya en contra de la democracia. Esa organización no cree en la democracia, en la vida, en la dignidad humana, en la actividad económica, ni en la empresa privada. Su proyecto es contrario al proyecto de vida nacional. Nunca se han arrepentido, insisten en proclamar que son el “pensamiento Gonzalo”, que ha significado para el país muerte, destrucción, dolor y atraso. Sendero Luminoso ha sido el mayor mal que enfrentó el país en su vida independiente. En todo el mundo las organizaciones terroristas que fueron derrotadas buscan un organismo de fachada para romper el blindaje de la legalidad democrática y destruirlo por dentro. Decir que el Movadef no es Sendero Luminoso no es cierto.