Su caso provocó el rechazo en las redes sociales que sacó a la luz la discriminación solapada que persiste en la capital chilena y en metrópolis como Lima y Ciudad de México.
Eva Vergara. AP.
Felicita Pinto llegó temprano hasta las barreras que protegen el acceso al lujoso condominio donde trabaja como empleada doméstica, pero como el minibús que forzosamente debía abordar para trasladarse hasta la casa de su patrón estaba demorado, desafió las normas y cometió la osadía de caminar a su destino.
Desde la entrada se divisa un largo camino flanqueado de lujosas mansiones rodeadas por altas murallas y rejas que no permiten una visión despejada hacia el interior. Lo que se ven son enormes prados impecables que rodean las casas, algunas de las cuales tienen dos o tres pisos.
Con su decisión Pinto se rebeló ante el "protocolo de acceso" que prohíbe a los empleados de servicio doméstico caminar por 'El Algarrobal II', un complejo de lujosas residencias ubicado en la que hasta hace unos 15 años era la bucólica y pobre aldea rural de Chicureo, 40 kilómetros al norte de Santiago.
"Me pasaban a llevar y yo nunca decía nada porque las otras nanas me decían que eso era normal", dijo Pinto. Hasta que se cansó y le contó a sus patrones el procedimiento que estaba obligada a acatar para llegar hasta su casa.
"Me siento igual que si fuera una prisionera, una delincuente, una ladrona", dijo la mujer al recordar ese día de diciembre en que los guardias del condominio la forzaron a abordar el minibús para llevarla a la casa de Bruce Taylor, el empresario naviero para quien trabaja desde hace dos años.
PAGABAN PASAJE
En 'El Algarrobal II' las empleadas domésticas o nanas, los mozos, jardineros, obreros de la construcción y limpiadores de piscinas tienen prohibido caminar por las calles para evitar que "cometan robos o entreguen información relevante acerca de la privacidad de otros vecinos del condominio mientras se dirijan a la casa donde dicen trabajar", según el correo electrónico que la administración del condominio le envió a Taylor.
Así, el personal de servicio está obligado a tomar el minibús por el cual hasta el 2 de enero tenía que pagar 60 centavos de dólar por cada viaje. El cobro fue suspendido tras salir a luz pública las discriminatorias reglas impuestas en ese territorio.
Pinto relató a la AP que en una ocasión previa ella y el jardinero Claudio Márquez, que también trabajó para Taylor, se negaron a esperar el vehículo que los condujera hasta la casa y empezaron a caminar, pero los guardias la subieron rudamente a ella a un vehículo de seguridad y "al Claudio le llegó una pateadura (de parte de los guardias) y optó por irse".
Taylor es dueño de una de las 382 parcelas de 5.000 metros cada una en que se dividió un fundo donde ya se han construido 250 lujosas residencias rodeadas de prados que conforman 'El Algarrobal II'.
Chicureo está compuesta de complejos residenciales, la mayoría de lujo. Cuenta con sus propias escuelas particulares, de las más caras en el país, una filial de una exclusiva clínica privada y una carretera que conecta el condominio con otros barrios ricos de la ciudad sin tener que atravesar por sectores pobres ni de clase media.
COMO EN PERÚ Y MÉXICO
La discriminación y estereotipación hacia las nanas constituyen costumbres atávicas en América Latina.
En acomodados complejos del sur de Lima, las empleadas domésticas no pueden bañarse en el mar hasta después de que sus patrones hayan salido del agua, y en algunos restaurantes de Ciudad de México tienen prohibido sentarse a la mesa con sus empleadores.
En Chile, ahora el trato discriminatorio causó un escándalo que agitó las redes sociales, llenó páginas en la prensa escrita y ocupó largos espacios en televisoras y radios.
Un canal de TV mostró a una residente de 'El Algarrobal II' llamada Inés Pérez declarando: "¿Te imaginas acá en el condominio a todas las nanas caminando por la calle y tus hijos ahí en bicicleta?".
Los insultos que recibió en su cuenta de Facebook fueron tantos que Inés Pérez debió cerrarla. Días después, se filtró una versión de las declaraciones completas de la mujer, en las que defendía la prohibición, pero alegaba que las distancias interiores eran tan grandes que no se podían recorrer a pie.
El malestar sigue y una pequeña manifestación pacífica se realizó el sábado en apoyo de las nanas, convocada por medio de redes sociales.
EMPRESARIO INGLÉS APOYA PROTESTA DE LOS EMPLEADOS DE SU MANSIÓN
La nana Felicita Pinto trabaja en la mansión de Bruce Taylor, un empresario naviero inglés. Taylor persigue que sus empleados puedan ingresar libremente y que la administración del complejo residencial modifique su política discriminatoria. Ayudado por la ONG Justa Causa, Taylor está decidido a continuar su batalla legal para que dejen tranquilos a sus empleados.
La directora de la encuestadora internacional Latinobarómetro, Marta Lagos, interpretó la situación más como un problema de xenofobia. "Chile es un país extremadamente tolerante frente a la diversidad. Una es la solidaridad con el par que parece igual y la otra es la tolerancia con los que son distintos, y este país es segmentado, segregado: los trabajadores, los pobres, los ricos, y cada uno de esos segmentos de la sociedad está mal visto por el otro", opinó.
