Ser bella es un oficio difícil. Lo sabe cualquier mujer hermosa del mundo, pero lo sabe más la encantadora súpermodelo rusa Irina Shayk, quien alejada del amor de su vida, el futbolista Cristiano Ronaldo, demuestra que lo extraña.
Eso, sin embargo, no le embarga de tristeza, si no la motiva a seguir brillando con luz propia entre las demás féminas del universo. Así lo demostró cuando se presentó en la proyección del filme “Killing Them Softly” en la 65º edición del concurrido Festival de Cine de Cannes.
A su llegada, los medios se posaron no solo sobre su coqueta y metálica mirada; además se dejaron llevar por su figura y por las piernas que dejó entrever, entre tanta explosión de flashes y acoso de ojos ajenos.
No era para menos: la mujer que ha conquistado el corazón de Ronaldo lució un largo vestido rojo que tenía una abertura, por donde relucía su cuidada pierna izquierda. La top model opacó a las estrellas. Su recorrido por la alfombra rojo fue un eterno cantar.