1. Por encargo de Montesinos, Leonel Cabrera Pino acompañó a Alberto Fujimori en su recorrido a través de escombros y cadáveres en la residencia del embajador japonés, en abril de 1997.
2. En el mismo crítico año 1992, el jefe contrasubversivo de Tingo María, Leronel Cabrera Pino, se dio tiempo para el esparcimiento a todo dar.
3. Montesinos, acompañado de Hermoza, le tiende la mano a Cabrera. Caso Bambú, 1992. (Der.) La CVR acusó a Leonel Cabrera por la matanza de civiles. Haga click en la imagen para ver infografía.
UNA HISTORIA QUE SE DEBE CONTAR • El general Leonel Cabrera fue jefe de Ollanta Humala cuando éste jefaturó Madre Mía.
• Cabrera lo felicitó por sus "brillantes acciones".
• Lo pasaron al retiro en el 2005, pero hoy reclama su reincorporación ¿Lo hará Humala?
Edmundo Cruz.
Unidad de Investigación.
El calificador de más alto grado de Ollanta Humala Tasso en 1992, el que le impuso el calificativo de "sobresaliente" por su participación en "operaciones" en el Alto Huallaga, fue el entonces comandante EP Leonel Cabrera Pino, jefe del Batallón Contrasubversivo 313, del que dependía la Base Contrasubversiva Madre Mía, dirigida por el "capitán Carlos".
Leonel Cabrera es la persona a la que el candidato de UPP acudió, en primera instancia y en busca de apoyo, cuando le llovieron las denuncias sobre su gestión en el Alto Huallaga, a comienzos de febrero último.
"Regarde mon chef militaire" ("Buscar a mi jefe militar"), o sea al general Cabrera, anotó de puño y letra Ollanta Humala el martes 31 de enero pasado, en una hoja de papel que fotografió sagazmente el reportero gráfico Gilmar Pérez de "Caretas".
La agregadurÍa
El ex jefe militar de Ollanta Humala vive actualmente entre Lima y Washington. En el 2004 fue nombrado agregado militar del Perú en los Estados Unidos. Esto le permitió afincarse con su familia en la capital norteamericana. Su más reciente salida por el Aeropuerto Internacional con destino a EEUU fue registrada por Migraciones el domingo 12 de febrero pasado, apenas unos días después que el emplazado candidato de UPP acudiera ante Cabrera para asesorarse contra las imputaciones de la prensa. Entre idas y venidas, Leonel Cabrera atiende las consultas de su antiguo subordinado.
El ex jefe de Humala fue pasado al retiro a mediados de enero del 2005, después que una investigación institucional lo sindicó como uno de los autores del explosivo discurso pronunciado por el general José Graham Ayllón. Esto ocurrió a fines del 2003, cuando Graham asumió la comandancia general del Ejército. En dicha alocución, como se recuerda, fue fustigado severamente el anterior comandante general Roberto Chiabra. La investigación tardó más de un año pero al conocerse los resultados, Chiabra, aún ministro de Defensa, no vaciló en invitar a Cabrera al retiro, pese a que la lista de ceses ya había sido publicada.
Cabrera Pino ha interpuesto recursos institucionales y judiciales contra la medida, y si su pupilo Humala accede a Palacio de Gobierno se da por descontada su reincorporación e inmediato ascenso. Si lo consigue, sería virtual comandante general del Ejército y jefe de las FFAA, opinaron observadores del sector.
Chavín de Huantar
Leonel Cabrera Pino es arequipeño y pertenece a la promoción 1977 de la Escuela Militar de Chorrillos. Ocupó el primer lugar en su arma, Infantería. Una circunstancia excepcional (la crisis de los rehenes) y sus excelentes relaciones con Nicolás Hermoza Ríos y Vladimiro Montesinos lo convirtieron en el general más joven del Ejército. Su ascenso de coronel a general de brigada fue meteórico (ver infografía). Se produjo en cinco escasos meses.
Cabrera era miembro del Estado Mayor de la División de Fuerzas Especiales (DIFE), cuando esta gran unidad y la Escuela de Comandos fueron escogidas por Montesinos y el comandante general del Ejército, Hermoza Ríos, como las canteras del personal de élite que participaría en el operativo de rescate de los rehenes.
Cabrera no estuvo a cargo de las misiones de choque e incursión a través de los túneles, pero sí le tocó conducir la operación perimétrica de protección del escenario y de recepción de los rehenes.
Horas después del exitoso operativo, Vladimiro Montesinos le encargó una misión especial: pasear en medio de los escombros y cadáveres al entonces presidente Alberto Fujimori.
El 23 de mayo siguiente, una Resolución Suprema reservada lo ascendió a él y a otros cinco coroneles al grado inmediato superior –general de brigada– "por acción meritoria excepcional".
Derechos humanos
Está reconocido que durante 1992, Leonel Cabrera Pino fue jefe del Batallón Contrasubversivo 313 con sede en Tingo María. En ese lapso, tuvo bajo su mando a 28 oficiales, entre ellos a 12 capitanes, incluido Ollanta Humala Tasso, "capitán Carlos".
A Humala le asignó la jefatura de una de las más importantes bases, la de Madre Mía, de enero a julio de ese año. Probablemente en consideración a la experiencia acumulada por este oficial a su paso por la zona de emergencia de Ayacucho. La misma responsabilidad como jefe de Madre Mía le concedió para un segundo período (de noviembre de 1992 a enero de 1993). Períodos críticos.
La Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) señala a Leonel Cabrera en dos casos de violación de derechos humanos: (1) Desapariciones forzadas en Aucayacu, y (2) Operación Bolsón Cuchara. Ambos hechos ocurridos durante su gestión, en 1992.
En el 2004, las imputaciones de la CVR impidieron que Cabrera Pino fuera acreditado ante la Junta Interamericana de Defensa (JID) –un organismo de carácter internacional– y tuvo que consolarse con el título de agregado de Defensa en la embajada de Perú. El contacto entre el candidato y su ex jefe sigue, según fuentes de su entorno.
"Los Laureles", según la CVR
"Los Laureles" es el nombre del cuartel sede del Batallón Contrasubversivo 313, situado en Tingo María. Y un escenario que merece la atención de varias páginas en el Informe de la Comisión de la Verdad (CVR).
En el tomo VII, página 425, se dice que "la CVR ha obtenido testimonios que indican que el batallón contrasubversivo 313 constituía un centro de detención en el que se torturaba a personas detenidas por presunta vinculación con el terrorismo y en algunos casos se llegaba al extremo de ejecutarlos extrajudicialmente".
"Un ex soldado que prestó servicio militar entre el 25 de abril de 1991 y el 15 de abril de 1993 reconoció haber pertenecido a una ‘patrulla especial de comandos’ del batallón contrasubversivo 313 y como tal fue testigo de ‘muchas matanzas que hicieron. A toda gente detenida, a veces cuando la torturaban se les pasaba la mano, ya pues tenían que matarlas y tirarlas al río Huallaga (página 426-428).
