Centraliza la gestión, la hace poco participativa, no integra los elementos de una cuenca, no protege los ecosistemas generadores de agua, entre otros.
La Red Muqui e IPROGA, informaron en un desayuno de trabajo realizado en el Hotel Boulevard que en 2025 el Perú será el único país de Latinoamérica que sufrirá “stress hídrico” permanente. Es decir, que los seres vivos no tendrán agua suficiente para desarrollarse de manera adecuada. Señalaron que este problema es provocado por la afectación de la calidad y la cantidad de agua.
El hidrólogo Carlos Pereyra de Iproga sostuvo que si bien las predicciones apuntan a que el stress hídrico se agudizará en unos años, éste ya existe en lugares como Palpa o Nazca, donde la oferta de agua se ha reducido hasta en un 30%.
Ana Leyva, Secretaría Ejecutiva de la Red Muqui recordó que si bien el Perú tiene 106 cuencas hidrográficas paradójicamente, el 70% de la población habita en la vertiente del Pacífico la que cuenta solo con el 1.68% del agua disponible. La costa, zona árida por naturaleza, se ubica en esta vertiente, y pese a tener problemas de agua concentra la mayor densidad poblacional y la agricultura de exportación.
Respecto a la ley y proyecto de reglamento de recursos hídricos, los representantes de los citados colectivos sostuvieron que en ellos hay una concepción limitada de la gestión integrada, ya que se refiere a los recursos hídricos aislados de los demás componentes de una cuenca (suelo, ecosistemas, biodiversidad, etc).
Asimismo, señalaron que es necesario que la Autoridad Nacional del Agua (ANA) tenga independencia en sus decisiones para evitar que sea susceptible a presiones políticas y económicas. Ello pasa por que su Consejo Directivo tenga una composición más equilibrada entre la representación del Poder Ejecutivo y la de los gobiernos locales, regionales y de sociedad civil (comunidades campesinas y nativas, usuarios agrarios, no agrarios, urbanos, universidades, colegios profesionales, ongs, etc). En la actualidad, de sus 13 miembros, 7 pertenecen al Poder Ejecutivo.
Un mayor nivel de independencia supone también que el Jefe de la ANA sea elegido por concurso público y no por el gobierno central, como lo es ahora y que se establezca un periodo de ejercicio de la función. Ello permitirá que no se condicione su actuación y su continuidad en el cargo.
Señalaron también la necesidad de que los Consejos de Recursos Hídricos de Cuenca tengan mayor poder decisorio en la planificación y gestión del agua, que mínimamente deberían aprobar el plan de gestión de recursos hídricos de cuenca y ser incorporados en el Consejo Directivo de la ANA. Además, señalaron la necesidad de dotarlos de una instancia técnica y de los recursos suficientes para que cumplan satisfactoriamente su función.
El tema de prevención y protección es de suma importancia. La Red Muqui e Iproga, proponen que la Ley y el reglamento busquen garantizar la disponibilidad del recurso hídrico y no solo su calidad. Ello implicará medidas para proteger los ecosistemas que dan origen a la red hídrica y las cabeceras de cuenca. También supondrá un enfoque preventivo, la forestación y la recuperación de bosques y ríos y lagunas contaminadas.
Finalmente señalaron que estos y otros comentarios y propuestas fueron entregados a autoridades y organizaciones de la sociedad civil que intervienen en la gestión del agua, a fin de que sean considerados en el debate e incorporados en el proyecto de reglamento.