En una canción tribunera se dice que la Copa Libertadores es una obsesión; y para que la realidad se vuelva locura –y viceversa– es necesario tener la Copa al alcance de las manos. Y ahora lo está, a la vista, a la distancia de un partido. Aunque sea la de los Sub 20. Mira las mejores imágenes del clásico.
Angelo Torres.
La ‘U’ es finalista tras un clásico que se jugó desde la pizarra y se terminó ganando en un juego: la ruleta, pero en el último partido el título lo definirá ante el favorito: Boca Juniors.
Con más gente y espectáculo que un clásico de los equipos principales, que a veces calientan demasiado la previa, pero a la hora de jugar lo hacen a ritmo de ajedrez, moviendo sus piezas muy lentamente, la ‘U’ y Alianza ofrecieron más fútbol que estrategia, un poco más de dinámica en lugar de un laberinto de piernas, donde el balón tiene un papel secundario y no el rol principal que debería tener.
Sabiendo que Alianza tiene un ataque más explosivo, la ‘U’ decidió abrigarse en defensa y apostar todas sus fichas al contragolpe, sin saber si con esa fórmula ganaría el premio mayor. Mientras que el equipo de Pepe Soto siguió el libreto que tiene bien aprendido: todos adelante, prohibido mirar atrás. Eso sí, con orden, pero también con el vértigo del que se cree invencible por su juventud.
Hurtado tuvo alma de nadador ya que se tiró tres veces a la ‘piscina’ en el área, pero el árbitro no compró los penales por su falta de realismo en su actuación. Por favor, un curso urgente de teatro. Sin embargo, cuando se dedicó a jugar, fue de los mejores. Incluso tuvo el gol en sus pies, mas el poste le negó el grito de victoria.
En cambio, los cremas apostaron por su cofradía de ‘pitufos’: Mimbela, Polo y Flores. Ninguno pasa del metro setenta, pero los centímetros que deben en estatura los compensan en habilidad. En sus piernas estuvieron las mejores ocasiones de la ‘U’.
Mimbela, el más desequilibrante, fue cogido como si fuera una piñata de cumpleaños por los rivales, quienes lo golpearon hasta que tuvo que salir lesionado en el segundo tiempo, en el que la igualdad determinó que el partido se definiría en penales.
El juego de los doce pasos
La ruleta de los disparos de los doce pasos es, en esencia, un juego. Un juego cruel eso sí, que no siempre es un fiel reflejo de lo que ocurre en la cancha sino más bien un remate que puede cambiar el destino de un partido.
Los arqueros, que no destacaron dentro de los noventa minutos, tampoco lo hicieron entonces, ya que los de más experiencia fueron quienes fallaron. Primero Hurtado en Alianza y luego Polo en la ‘U’.
Carlos Ascues incluso se mimetizó por unos segundos en Abreu y definió como el ‘Loco’, pero tras el remate de Romero, que fue el ángel –como dice su nombre– crema, Jorge Bazán erró su disparo y dejó que la locura se vuelva realidad –y viceversa– en la tribuna.
La ‘U’ es finalista de la Copa, por fin, después de mucho tiempo y esa canción tribunera se volvió a escuchar con fervor, como si el tiempo se hubiera detenido eternamente. (Foto: Andina)