Presidente de Cementos de Portugal (Cimpor) también fue chuponeado. Quienes contrataron a BTR para espiar a Cementos Otorongo obtuvieron información confidencial que era de gran utilidad para sus competidores directos.
Ángel Páez.
El 6 de junio del 2008, a las 4:30 pm, el presidente del directorio de Cementos Otorongo, el español José María Revilla, tuvo una conversación telefónica crucial con su gerente general, el peruano Roberto Paredes Chirinos. Revilla presionó a Paredes para que llegue a un acuerdo comercial con los proveedores Unicon y Mixercom. De lo contrario, estaban perdidos.
“Tenemos que cerrar eso, Roberto. Estoy muy preocupado. Fíjese que ahora, y es algo que se lo quería decir ayer pero se lo digo hoy, está todo el mundo pendiente y yo me he comprometido a cumplir con eso como sea, por mi puesto y el suyo. Ya sabe, tenemos que cumplir sí o sí, sino dimito”, le advierte.
La conversación fue grabada por los espías de Business Track (BTR) con el evidente propósito de conocer el desarrollo de las inversiones de Cementos Otorongo, que se instaló en Arequipa para disputar el mercado del sur del Perú dominado por Cementos Yura, perteneciente al Grupo Gloria.
El 3 de noviembre del 2007, Revilla anunció la construcción de la planta productora de Cementos Otorongo, en Cocachacra, provincia de Islay, a comienzos del 2010. Esto explica por qué BTR chuponeó los teléfonos de Otorongo entre junio y setiembre del 2008.
Cementos Otorongo es un competidor directo de Cementos Yura, del Grupo Gloria.
Negocios pinchados
El 6 de junio del 2008, a las 10 y 20 de la mañana, el gerente general de Otorongo, Roberto Paredes, dialogó con un alto funcionario de Cimpor en España, Fernando Llórens. Este le pide información sobre reportes financieros y avance de las inversiones de extrema confidencialidad. En otras palabras, le exige rendición de cuentas sobre los resultados de las inversiones de Cimpor en Arequipa.
Con el propósito de satisfacer los requerimientos de información de sus clientes, los operadores de BTR incluso vulneraron el secreto bancario de sus víctimas.
En efecto, en el audio del 6 de junio del 2008, registrado a las 5:30 pm, el funcionario de Scotiabank, Óscar Gazzolo, llamó por teléfono al gerente general de Cementos Otorongo, Roberto Paredes, con la finalidad de informarle sobre la apertura de una cuenta con una muy importante suma de dinero.
Gazzolo le dijo a Paredes que sus superiores lo autorizaron a ofrecer una tasa de 5.7 por ciento, a lo que Paredes expresó su conformidad. Los espías de BTR, y naturalmente sus clientes, sabían dónde y en qué condiciones guardaba sus capitales Cimpor en el Perú.
Espionaje al más alto nivel.
El 24 de setiembre del 2008, a las 9:19 am, el presidente de Cimpor, Antonio Vega, se comunicó con el presidente de Otorongo en Perú, José María Revilla. Vega buscaba con urgencia contactarse con su representante en el Perú y pidió que le devolviera la llamada.
¿Cuál era la razón de la premura y la exigencia? Pues quería coordinar sobre un viaje muy especial a Ecuador, donde tenía previsto reunirse con el mandatario de ese país, Rafael Correa.
Poco después, efectivamente, el 17 de octubre, Correa y Vega sostuvieron el encuentro. Pero los operadores de BTR y sus clientes ya sabían con mucha anticipación los temas de la agenda.
Los espías de Business Track, y sus millonarios clientes, no tenían límites.
El dato
Con Hugo Chávez. El 2 de junio del 2008, a las 10.19 horas, Revilla López dialogó con Jaime, compatriota vinculado al negocio cementero sobre la estrategia del transporte por barco de cemento de la planta de Otorongo, en Arequipa, a Lima. Ambos comentaron la disponibilidad de barcos cementeros luego de que el presidente Hugo Chávez expropió a compañías cementeras en Venezuela, y de contactos con funcionarios chavistas que podrían ayudar a conocer los precios.
