Sociedad
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Pequeños fueron abandonados por sus padres solo por ser diferentes

Dramático. Más de 100 niños con parálisis u otros daños graves viven en el hogar Matilde Pérez Palacio. Albergue acoge a menores de 0 a 17 años que fueron dejados en parques, hospitales o la vía pública. El 90% de ellos utiliza válvulas en sus cuerpos.

Jorge Luis Cerda.

El 25 de setiembre del 2009 nació David, un pequeño sietemesino que se ganó el cariño de las enfermeras del hospital Dos de Mayo pese a una discapacidad neurológica grave que lo mantenía postrado en una incubadora.

Sin embargo, luego de estar ocho meses en ese estado sufrió el abandono repentino de su madre, quien no regresó más para ver si el bebé mejoraba en su salud. Pronto, David saldrá por la puerta grande del Hogar Matilde Pérez Palacio, lugar donde aún quedan más de 100 niños que como él fueron abandonados por su discapacidad severa, entre ellas parálisis cerebral y retardo mental severo.

Es un caso excepcional

Javier Nagamine, uno de los médicos del albergue, explica que David se va por su propio bien. “Él está mejor que el resto y debe seguir mejorando. Lo vamos a extrañar”, resalta en medio de la fiesta organizada para despedir al pequeño.

Lo rodean otros amiguitos, todos en andador o en sillas de ruedas. “Casi el 90% de niños no puede moverse y utiliza válvulas”, refiere el terapista físico Robert Gonzales, uno de los invitados presentes.

Tanto él como Javier son considerados por los niños como unos verdaderos padres. “Nosotros estamos no solo para ayudarlos con sus terapias o que mejoren su calidad de vida; les brindamos el calor de nuestro cariño pues, aunque no parezca, ellos perciben todo esto”, dice Robert.

Y es que en este hogar, creado hace año y medio, los niños no aspiran a ser adoptados sino a mejorar su calidad de vida y a hallar el amor en las enfermeras y médicos, a quienes llaman ‘papá’ o ‘mamá’ apenas aprenden a hablar.

La equinoterapia, una esperanza

Continúa la fiesta y desde un rincón hay un “ángel” que mira a todos. No habla, no se mueve. Se llama Rodrigo y está casi postrado en una silla de ruedas. Hace tres años él fue abandonado en un parque de Chorrillos. “Tenía los pies amarrados a un árbol”, cuenta la joven que lo asiste mientras le hace cariños en la cabecita. De pronto otro pequeño irrumpe la alegría en la sala de juegos donde todos festejan. Se trata de Leonardo, un menor carismático que saluda a todos con un beso en la mejilla. Su terapista, Daniel Aparicio, lo acaba de traer de su equinoterapia en la comisaría de Potao, la cual consiste en montar caballo para luego llegar a caminar.

“Leonardo antes no podía ni gatear”, relata Aparicio. Explica que la equinoterapia permite al cerebro del niño asimilar los movimientos que le transmite el caballo durante la equitación.

La fiesta va terminando y cada pequeño invitado es un caso más de abandono. “Tal vez si los padres tuvieran la certeza de una cura para sus hijos no los abandonarían”, dice Javier Nagamine, el galeno que despide a David con un suave beso cargado de afecto.

El pequeño que llegó sin poder caminar ni sentarse se ha ido, en tanto sus compañeros, la mayoría que sigue sin moverse, permanecen en el hogar con sus “padres” médicos y “madres” enfermeras. Dios sabe por cuánto tiempo.

“Lamentablemente los niños que están acá tienen pocas posibilidades de ser adoptados. Su condición requiere de una atención especializada que las familias no pueden brindar”, dice una de las “mamás” enfermeras.

Un lugar donde crecer

Actualmente el Programa Integral Nacional para el Bienestar Familiar (Inabif) calcula que 7 de cada 100 niños en abandono presentan alguna discapacidad.

Y a nivel nacional tienen en sus albergues a 562 menores de edad con habilidades diferentes, 432 de ellos en Lima. El Hogar Matilde Pérez, en San Miguel, agrupa desde su creación a todos los niños con discapacidad severa para darles atención especializada y, por supuesto, amor.

Unos 17 mil niños en albergues

Los diferentes hogares o Centros de Atención Residencial (CAR) alojan a más de 17 mil menores. En tanto el Inabif alberga a 2.245 menores de edad a nivel nacional, siendo la mayor población niños entre 12 y 17 años (1202) y, la menor, entre 0 y 11 meses de edad (38 bebés).

En los dos últimos años, del 100% de menores de 6 años ingresados al Inabif, el 45% corresponde a recién nacidos, seguido de menores de un año (18% ). Mayormente son hallados en parques, vía pública, cocheras, bares e iglesias (80%), hospitales (15%), viviendas alquiladas (2%) o entregados a desconocidos (3%).

La cifra

90% de los menores del Hogar Matilde Pérez no pueden movilizarse por sí mismos.

Datos

Atención. El Hogar Matilde Pérez Palacio cuenta con cerca de 120 profesionales que brindan a los niños atención médica, terapias físicas, de lenguaje, etc. Si usted quiere ayudar puede llamar al 4608332 / 4630303 / 4620712 anex 115.

Llamado. La jefa del Inabif, Mónica Dioses, señaló que dicho albergue no solo busca mejorar la calidad de vida de los niños sino darles amor. “Necesitamos más voluntarios”, dijo.

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