Por Abelardo Oquendo
Hasta hoy vienen sobrando los dedos de una mano para contar los aportes peruanos a la teoría literaria no digamos general sino inclusive restringida a las letras latinoamericanas. Esta cortedad justifica que nos adelantemos a llamar la atención sobre un libro que acaba de publicar Gustavo Faverón Patriau, titulado Contra la alegoría. Hegemonía y disidencia en la literatura latinoamericana del siglo XIX (Wildesheim, Zürich, New York; Georg Olms Verlag, 2011), antes de haberlo tenido en las manos.
Se trata de un “texto polémico que se sustenta en el doble juego del ataque a la alegoría y la propuesta de una nueva herramienta teórica” a la que se denomina “contragoría”, según nos informa Luis Hernán Castañeda. El primer capítulo del libro está dedicado a la revisión del concepto de alegoría y a la discusión de los aportes al mismo debidos a W. Benjamin, P. De Man, Sommers, B. Anderson y Foucault. Faverón concluye que la adecuación de tal concepto al contexto latinoamericano es solo parcial y plantea una teorización alternativa. De ella resulta la noción de contragoría que aplica en los capítulos siguientes a libros como Memorias, de Juan Bautista Túpac Amaru; Nueva corónica y buen gobierno, de Guamán Poma; Peregrinación de Luz de Día, de Juan Bautista Alberdi y otras obras canónicas de las letras de nuestra América, especialmente del siglo XIX. Con excelentes resultados, Castañeda dixit.
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