Un proyecto que conecta por computadora el hospital de Yurimaguas con tres centros de salud ubicados en el corazón de Alto Amazonas, Loreto, ha mejorado los niveles de atención, evitado muertes y hecho más eficiente el trabajo médico en esa zona del país. Esta iniciativa acaba de ser premiada por Telefónica como uno de los mejores emprendimientos en zonas rurales del 2011. Aquí la historia.
Por Raúl Mendoza
Fotos Rubén Grández
El viernes 16 de diciembre una joven de la comunidad de Nuevo Junín llegó al centro de salud del distrito de Balsapuerto, Alto Amazonas, por una emergencia médica. Tenía un embarazo de gemelos, pero los niños estaban en una posición que hacía difícil el alumbramiento. Un médico la evaluó, pero también hizo la consulta con un obstetra del hospital de Yurimaguas –distante 60 kilómetros– a través de un sistema de comunicación por computadora que hace posible ver al paciente en la pantalla y evaluar la gravedad del caso. Se decidió entonces que una avioneta partiera desde Yurimaguas para recoger a la mujer y traerla a la ciudad. Allí la operaron y salvaron su vida y la de sus dos hijos.
Quizá sin el sistema que hace posible ver al paciente a distancia el diagnóstico no hubiera sido tan rápido y tampoco se hubiera podido gestionar con celeridad, a través del SIS, el vuelo de una avioneta. La gestante llegó a Yurimaguas en menos de una hora desde lo profundo de la amazonía. Sin todo ello quizá hubiera debido viajar por río unas seis horas en lancha, con el riesgo de morir en el camino.
El proyecto que ha hecho posible actuar con esa eficacia se llama “Red de Telemedicina en centros de salud” y semanas atrás ganó un premio como uno de los mejores emprendimientos de comunicación en zonas rurales del 2011. ¿En qué consiste? La Dirección de Salud de Alto Amazonas ha interconectado a través de audio y video su sede administrativa con el hospital Santa Gema de Yurimaguas; con el centro de salud del distrito de Balsapuerto; y con las comunidades San Gabriel de Varadero y San Juan de Armanayacu, lugares ubicados selva adentro con problemas de falta de servicios básicos, pobreza y enfermedades.
La doctora Georgina Valentín, jefa de la DISA de Alto Amazonas, es la coordinadora de este proyecto que ha logrado “diagnosticar casos graves a distancia y evitar muchas muertes”. Para ello los centros de salud cuentan con una computadora, conexión WiFi, una antena de trasmisión de casi 60 metros de altura y paneles solares que hacen posible tener energía donde no hay conexiones eléctricas. Las antenas fueron instaladas por el Instituto de Ingenieros de Electrónica y Electricidad (EEE) y el Grupo de Telecomunicaciones Rurales (GTR) de la PUCP. El sistema es similar al Skype, pero se trata de una red que solo funciona entre los sitios conectados. Si un médico de esta red tiene dudas respecto a un caso, puede hacer la consulta con un especialista del hospital de Yurimaguas viéndole la cara en su computadora.
Tecnología y salud
Para llegar al centro de salud de Balsapuerto hay que navegar mínimo unas seis horas en lancha a motor por los meandros del río Paranamura. Este distrito tiene unos 15 mil pobladores y el 95% pertenece a la etnia Chayahuita o Shawi. A Balsapuerto le hacen las consultas las otras dos comunidades de la red por tratarse del puesto con mayor insfraestructura, y ellos a su vez dependen de Yurimaguas. El doctor José Escalante señala que atienden unas 60 consultas diarias y recuerda que hace unos meses se diagnosticó a una paciente con peritonitis, se hizo una videoconferencia con Yurimaguas y ante la gravedad se la trasladó en avioneta a esa ciudad. “La conexión en audio y video permite que allá vean al paciente y que haya una segunda opinión. Y también permite las coordinaciones con la Dirección de Salud para el tema de gestionar el traslado y la cobertura del SIS”, dice.
El médico recién tiene un par de meses en el lugar y por el momento tiene que lidiar, además de las carencias que hay por lo alejado del lugar, con el natural recelo que los nativos tienen por la medicina occidental. Muchos de ellos vienen cuando ya su salud está muy quebrantada o cuando el caso es muy grave. Señala también que la interconexión ha mejorado los niveles de coordinación con las instancias superiores de salud en Yurimaguas.
Y aunque en Balsapuerto algunas emergencias se pueden atender en el lugar y otras no, en el pequeño puesto de salud de San Juan de Armanayacu las teleconsultas son siempre necesarias en casos complejos. Allí el encargado de la posta es el técnico en enfermería Jorge Chasnamote, 31 años y destacado en este lugar hace un año. Atiende de todo, excepto casos odontológicos.
Él consulta sobre todo los casos de madres gestantes, pues es alta la incidencia de embarazos con problemas. “Cuando sospecho que alguien necesita una operación hago la consulta por la computadora”, cuenta. En la zona, además de los riesgos de embarazo y las enfermedades intestinales, hay muchos casos de mordedura de serpientes. “Dependiendo del tipo de veneno se pide el traslado a Yurimaguas”, dice.
Un poco más lejos, también en las orillas del Paranamura, está la comunidad de San Gabriel de Varadero, que tiene el sistema de telemedicina instalado hace muy poco. Incluso cuando llegamos allí la población recién se acercó a conocer los equipos y para qué sirven. En este y los otros dos lugares que visitamos, la doctora Georgina Valentín, directora de Salud de Alto Amazonas, le explicó a la población los beneficios que traerá tener estos equipos en zonas tan alejadas. Aquí es importante mantener una buena relación con los Apus de la comunidad para que la población acuda a atenderse.
Salud y calidad de vida
La doctora Georgina ha trabajado desde 1998 en distintos lugares de la región Loreto. Cuando este año asumió su cargo en Alto Amazonas le dio continuidad al proyecto porque “las consultas de teleconferencia con el establecimiento de mayor poder resolutivo, respecto a las enfermedades de nuestra zonas, garantizan una mejor calidad de vida”. Está convencida de que el proyecto puede seguir creciendo y ampliándose a otras comunidades. Ella visita regularmente, en camioneta o bote, los pueblos de la provincia para conocer la realidad sanitaria, realizar coordinaciones con el personal de salud o cumplir con alguna campaña del Minsa.
Precisamente cuando la acompañábamos a la comunidad de San Gabriel de Varadero, la lancha en que nos desplazábamos debió recoger en el camino a una pareja shawi con su hijo de apenas un año de nacido, víctima de disentería. Estaba mal desde hace cuatro días y los padres querían llevarlo a otra comunidad para atenderlo. La doctora explicó que debían trasladarlo al centro de salud de Varadero para hidratarlo, y así ocurrió aun con la renuencia del padre. Puede parecer duro pero quizá si no nos cruzábamos con ellos ese niño no se habría salvado. “No solo se trata de desconocimiento, sino incluso de la lejanía geográfica. Sin un bote no pueden trasladarse a ningún lado”, explica la doctora.
El proyecto se lanzó formalmente como “Red de Telemedicina” en junio del 2010. Contempla inicialmente que se interconecten siete centros de salud del distrito de Balsapuerto, tres de Yurimaguas, más el hospital Santa Gema, que es el punto de referencia de todos los casos graves. Si las circunstancias lo requieren, el paciente también puede ser trasladado a Lima. En las comunidades visitadas, la pobreza, la falta de servicios como agua, luz y desagüe y la lejanía geográfica inciden en los problemas de salud y la mortalidad. Este proyecto es un esfuerzo loable que merece ayuda del Estado o de la empresa privada. ¿Quién se anima a seguir apoyándolo para permitirle crecer?
Conectarse para crecer
Este proyecto fue presentado por la doctora Georgina Valentín a ‘ConectaRSE para crecer: premio al desarrollo rural a través de las telecomunicaciones’ convocado por Telefónica del Perú y obtuvo el segundo lugar, con un premio pecuniario de 20 mil soles. Estos serán invertidos en comprar más paneles solares y algunos otros equipos. La iniciativa ConectaRSE para crecer busca legitimar y destacar el impacto de las TICS (Tecnologías de la información y comunicación) como herramientas de desarrollo cuando son integradas de manera adecuada en contextos rurales.