Iván Contreras Abarca.
Junto a su esposo-entrenador, Miguel Mamani, y el menor de sus tres hijos, Juan Miguel (3), la atleta puneña Wilma Arizapana inició en Arequipa su última etapa de preparación con miras a su participación en los Juegos Olímpicos de Londres.
La maratonista, que dejó sus estudios de enfermería por alcanzar su sueño de ser “olímpica”, permanecerá tres semanas en la Ciudad Blanca con cortos periodos de entrenamiento en La Joya, donde hará kilometraje.
Ella nació en Chupa, un distrito de Azángaro (Puno). Sus padres no querían que fuera atleta. “Un día dijo quiero ir a los Juegos y dejó todo, entre ello sus estudios de enfermería. Fueron meses duros y si no fuera porque compite en “carreras de calle” (competencias con premios económicos) no tendría cómo mantenerse”, comenta su cónyuge, quien también abandonó su profesión de veterinario para apoyar a Wilma.
Lejanos quedan los años donde tenía que mendigar apoyo. “Cuando logró la marca (abril, maratón de Rotterdam-Holanda), su vida cambió”, sigue. Ahora goza del “Padrinazgo deportivo” del IPD por el cual recibe mil dólares, la municipalidad de Puno le dará 15 mil soles para su preparación y la comuna de Chupa otros 10 mil.
Pero nada es suficiente para una atleta de élite. “La preparación es buena en la medida de nuestras posibilidades; pero nos faltan muchas cosas como el apoyo científico. Por ejemplo, no sé cuánto de hemoglobina tiene, no sé si tiene problemas de calcio, etc., que son cosas importantes para el rendimiento de un atleta”.
Se propuso a la Federación acompañar a las otras dos maratonistas clasificadas a los JJ.OO. en su periodo de aclimatación en Colombia, pero les dijeron que no.
Pero ya están acostumbrados a los desplantes centralistas. “Cuando se clasificó a Londres se planteó a la Federación entrenar en Europa con la seguridad de que con ese trabajo apuntaríamos a quedar entre los diez primeros puestos, pero no lo aprobaron”.
Entonces cambiaron los objetivos, que siguen siendo ambiciosos. “Les aseguro que terminamos entre los mejores de Sudamérica”.
Wilma habla en la pista, ahí hace realidad esos sueños que parecen imposibles.