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Cables de barrio

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Tres empresas de televisión por cable se están abriendo paso en el mercado limeño. En un principio se establecieron allí donde a Cable Mágico no le interesaba llegar: los distritos periféricos de Lima y Callao. Sin embargo, cuando apareció la temida competencia, supieron hacerle frente mejorando su oferta: más canales, tarifas en soles, contratos sin penalidades y una programación propia.

Tres empresas de televisión por cable se están abriendo paso en el mercado limeño. En un principio se establecieron allí donde a Cable Mágico no le interesaba llegar: los distritos periféricos de Lima y Callao. Sin embargo, cuando apareció la temida competencia, supieron hacerle frente mejorando su oferta: más canales, tarifas en soles, contratos sin penalidades y una programación propia que incluye desde la transmisión de la misa dominical en la iglesia del barrio hasta la cobertura del campeonato de fulbito local.

Por Jorge Loayza
Fotos: Claudia Alva

Nancy Castello Branco, integrante de Agua Bella, también es conductora de un segmento musical en la programación propia de Best Cable.

La esquina de la televisión de Ate Vitarte está en la Cooperativa Manylsa. Don Ananías Escamilo se para al lado de una de las antenas con pose de fundador de un imperio: el suyo se llama Cable Visión y es la empresa que ofrece la tarifa más económica del mercado del cable. Él mismo la fue tejiendo como una tela de araña para atrapar a la mayor cantidad de clientes del distrito.

De ser uno de los conserjes del Hotel El Pueblo, don Ananías se transformó en un pequeño empresario de la televisión por cable con un capital que constaba de solo una antena parabólica, equipos receptores, una docena de alicates y una escalera para trepar a los techos de sus vecinos, sus primeros clientes. Hace doce años una vecina le remató una parabólica a 1,200 dólares. De pronto era el morador privilegiado de su barrio, pues la geografía del lugar hacía difícil la recepción de la señal televisiva. Ananías Escamilo sintió que tenía un negocio entre manos.

Y en lugar de acoger a los vecinos en su casa para ver partidos de fútbol o telenovelas, les ofreció extenderles un cable hacia sus viviendas. "En un inicio fueron cinco, el problema era que solo podíamos ver un canal, al poco tiempo compré otro receptor en el jirón Paruro para tener más canales. Luego invertí mi gratificación y aprendí más sobre antenas e instalaciones", relata Ananías Escamilo.

Cuando instalar antenas y cables sobre techos se convirtió para él en algo tan simple como colocar una bombilla de luz en un socket, ya brindaba veinte canales a sus clientes a cambio de solo diez dólares. Con un mototaxi y una escalera fue a la búsqueda de más abonados. "Les decía que si conectaban el cable a sus televisores podrían ver más de treinta canales y no me creían, después se sorprendían", recuerda. Ni los veinte vendedores de Cable Mágico que algún día vio descender de una camioneta –y que sintió como el fin de su incipiente empresa– pudieron derrumbarlo. Al contrario, pese a la fabulosa oferta de Cable Mágico, los pobladores decidieron apoyar al vecino que les dio la magia del cable por primera vez. En agradecimiento, la empresa local acuñó la frase: "El cable de los peruanos".

Con la autorización del Ministerio de Transportes y Comunicaciones, Cable Visión extendió sus dominios hasta Huaycán y Santa Anita. Hoy espera llegar a San Juan de Lurigancho, El Agustino, La Molina, San Luis y Chosica. Su oferta actual es de 78 canales por cincuenta soles mensuales. Su casa se ha transformado en el edificio de su empresa donde próximamente inaugurará un set para el canal propio que funciona desde hace dos años. Se reserva el número de abonados, pero lo que sí nos revela, con una sonrisa, es la frase que le decía su desconfiada esposa en los inicios de este negocio: "¡Quién te va pagar por ver televisión!".

San Juan TV

Ananías Escamilo, de Cable Visión, y Demóstenes Terrones, de Best Cable, pronto empezarán a disputarse el mercado de los distritos periféricos de la capital

Diez años atrás, Demóstenes Terrones fue un despedido más de una empresa de televisión por cable. Ahora dirige a cien trabajadores, entre técnicos, vendedores y empleados, de Best Cable, la empresa que fundó con el capital más importante: su experiencia. Así, no se le hizo difícil fabricar una antena parabólica y comprar receptores para instalarlos en su casa de San Juan de Lurigancho, desde allí lanzó su primera señal.

Empezó en la zona conocida como La Fragata. Allí consiguió sus primeros 150 clientes a quienes sólo podía ofrecer 15 canales a cambio de quince soles. Luego Demóstenes se dio cuenta de que la empresa podía crecer y pidió la autorización para trabajar en todo el distrito. Aprovechando que Cable Mágico obligaba a un riguroso contrato mínimo de seis meses, Best Cable tuvo como frase de batalla : "Contratos libres (no forzosos)". Su expansión trascendió San Juan de Lurigancho y sus cables cruzaron las fronteras distritales el 2002 para llegar paulatinamente a Manchay, Cieneguilla, Ancón, Puente Piedra y Ventanilla, al tiempo que empezó a ofrecer 78 canales por S/. 40. En total tiene 18 mil abonados. Y ese no es su techo. Demóstenes está a punto de ingresar a Los Olivos, San Martín de Porres, Comas, Carabayllo, Independencia y Rímac. "Dentro de pocos años debemos tener 50 mil abonados", amenaza a la competencia transnacional.

El éxito de esta empresa es el precio, el más barato de todo el distrito, refiere el fundador de Best Cable. Su oferta no se limita a las señales que recibe por las antenas parabólicas. Hace cuatro años puso en funcionamiento su estación propia, el canal 3. Ahí tiene programas musicales, deportivos y de amenidades. Por su set desfilan figuras como Raúl Maraví, Román Gámez o Dennis Vargas. Don Demóstenes Terrones confía en el crecimiento de su empresa, además tiene el lema preciso para ganar más clientes: "No pague más, pague lo justo".

Un Perú en sintonía

Fachada de la sede de Cable Visión, en la cooperativa Manylsa de Ate Vitarte.

Los barrios más humildes de Los Olivos fue ir con un carro de cuadra en cuadra y encender un televisor conectado al cable. "La gente veía y se animaba rápido, ahí mismo le hacíamos la conexión", recuerda el ingeniero Luis Suárez, gerente general de la empresa fundada hace tres años en Lima Norte.

Rolando Chavarría, fundador de Cable Perú, tenía la experiencia de brindar servicio de televisión por cable en Huaral y decidió ingresar al distrito donde vivía en Lima, Los Olivos. Lo primero que hizo fue buscar las zonas que no eran atendidas por las grandes empresas. Cuando las ubicó, sólo tuvo que convencer a sus futuros abonados. El gancho era ofrecer el paquete a un precio económico (70 canales por 45 soles). "Una de las cosas que nos favoreció fue la campaña de Cienciano en la Copa Sudamericana, minutos antes de la final seguíamos instalando el servicio", señala el ingeniero Suárez quien espera duplicar el número de abonados –tiene 3 mil suscriptores– en el mediano plazo.

Par conseguir más clientes y establecer un vínculo más estrecho con quienes ya disfrutan de su servicio, Cable Perú transmite la misa de los domingos desde una de las parroquias más concurridas de Los Olivos y también los campeonatos de fulbito del distrito. El principio es que a la gente le gustaría verse alguna vez en televisión y con Cable Perú ese sueño se hace realidad.