Ramón Mujica Pinilla. Director de la Biblioteca Nacional del Perú habla de la situación actual de la casa de libros, detalla el estado de la investigación sobre los que han desaparecido o han sido robados y explica las medidas de seguridad que se tomaron a raíz de los acontecimientos.
Pedro Escribano.
¿Dirigir la Biblioteca Nacional ha significado dejar de lado la investigación histórica?
Le agradezco mucho la pregunta. Esa es una pena que uno lleva por dentro, porque cuando yo asumí el cargo pensé que iba a ser la oportunidad de oro para profundizar mis investigaciones personales. Sin embargo por el profundo trabajo administrativo que requiere atención en todo el día, veo pasar delante de mí las joyas bibliográficas más extraordinarias que termino depositándolas en el cajón o en este clóset para devolverlas en el segundo día.
¿Y no siente un rapto a renunciar por sus investigaciones?
Lo que sucede es que estamos avanzando. Y el nivel de satisfacción que puedo sentir con eso es tan grande como la vocación por los estudios académicos.
¿Todo se ha digitalizado?
Bueno, digamos que el año 2012 va a ser el año del salto tecnológico de la Biblioteca Nacional. Eso también para mí es algo importante, que pueda suceder durante mi gestión, porque estamos en la etapa final para adquirir el sistema bibliográfico integral que se llama ABSYS NET que permitirá controlar todos los procesos con respecto a los libros en la Biblioteca.
Usted denunció la pérdida y el robo de títulos muy valiosos de la Biblioteca, ¿en qué está esa denuncia?
La investigación sigue en pie. Específicamente en el caso Cáceres tengo entendido que en la Fiscalía, en la medida de que los manuscritos no llegaron a salir del edificio de la Biblioteca en la Av. Abancay, no se podía hablar estrictamente de un robo porque, efectivamente, los documentos estaban ahí, pero desde mi punto de vista fueron robados porque salieron de la bóveda al techo, a un basurero, en la Biblioteca de la Av. Abancay.
¿Y qué fue de la suerte de los textos de Arguedas?
Nosotros estamos en plenos procesos administrativos contra distintas funcionarias que han estado a cargo de estos fondos activos. Tenemos que llegar a los responsables.
Con respecto a los libros que deben ser devueltos por Chile, ¿hay títulos en trámite de devolución?
Este es un tema muy sensible definitivamente. Al final, la decisión de devolución es una decisión política.
Pero hay algunos escritores chilenos que han expresado que Chile debe devolver los textos.
Uno se puede preguntar qué hacen los más de 500 legajos del Santo Oficio de la Inquisición en Santiago de Chile. La Inquisición estaba en Lima no en Chile. Esos serían parte de los documentos que debemos solicitar para que retornen al Perú. Lo que sí tengo que decir es que estamos profundamente agradecidos con algunas personas chilenas. Cuando iniciamos la campaña para recuperar los libros perdidos de la Biblioteca, desde Chile, financiando su viaje, llegaron cuatro señoras muy mayores para devolver libros que no pertenecían a nuestro fondo pero que tenían la autógrafa de Ricardo Palma y que consideraban que deberían estar en nuestro tesoro bibliográfico para los peruanos.
También ha dicho que halló libros ocultos bajo el ascensor.
Lo que ha sucedido es que cuando se ha iniciado el inventario, entre algunos malos elementos se han producido reacciones de pánico. Por ello arrojaron al pozo del ascensor del sótano la colección valiosísima de El Eco Social, periódico literario, político y científicos de 1867.
¿A quién se le ocurrió buscar allí?
Esa es una zona que casi no se limpia, solo una vez al año. Y cuando tocó hacerlo, allí, en la parte de abajo, se encontró esta colección de revistas antiguas, de hemerotecas, que alguien las había metido a las rendijas del ascensor para hacerlas desaparecer. Ahora mismo está en investigación un manuscrito de 147 folios muy importante que se llama “Derrotero General del Mar del Sur del Capitán Pedro Hurtado de Mendoza hecho por el capitán Manuel Joseph Hurtado en el puerto del Callao en 1730”. Este libro lo hemos encontrado mutilado.
¿Fue encontrado fuera de la Biblioteca?
Este manuscrito estaba en la bóveda de la sede de la Av. Abancay, de allí viene a San Borja para que sea microfilmado. Luego hay un documento que dice que vuelve a Abancay. En Abancay se da por perdido, pero ocurre que el libro lo hemos encontrado aquí. O sea, el manuscrito nunca abandonó San Borja, se falsearon documentos para afirmar que estaba yendo a Abancay. Esos son indicios de que efectivamente hay malos elementos al interior de la Biblioteca.
¿Y cómo trabajar con personas así?
Es algo que vengo diciendo hace más de un año y estamos avanzando lentamente, pero creo que con certeza. En este caso específico hay documentos firmados por diferentes funcionarios.
¿Qué medidas se han tomado para que eso ya no ocurra?
Mire, el Estado nos ha dado un promedio de 5 millones 600 mil soles para el año 2011, pero desgraciadamente se nos entregó en el mes de octubre y no nos dio tiempo para hacer las licitaciones, pero gracias al apoyo del Congreso de la República nos han ampliado el plazo. Implementaremos más cámaras de seguridad.
Se ha dicho, que mientras que Perú pide la devolución de libros a Chile, en la Biblioteca se pierden. Los pedidos a Yale también generan esa desconfianza por la inseguridad.
Si el Estado peruano no se compromete con la seguridad de su patrimonio cultural, mejor lo tapamos todo con arena para protegerlo hasta que haya condiciones para exhibirlo.
Claves
El sistema ABSYS NET permitirá controlar todos los procesos desde adquisiciones, catalogación, clasificación, circulación y los servicios de lectura en sala. También ofrecerá una biblioteca virtual y el comercio electrónico de los fondos bibliográficos.
