Entrevista a Cecilia Blondet. La directora de Proética opina que no solo los alcaldes, sino también los presidentes regionales y el jefe del Estado no deberían colocar sus nombres en los paneles que anuncian sus obras.
María Elena Castillo.
¿La prohibición para que los alcaldes coloquen sus nombres en los paneles donde figuran sus obras debe ampliarse al presidente de la República y a los representantes de gobiernos regionales?
Sería lo correcto. La congresista Rosa Florián ha dicho que se podría incluir a los presidentes regionales y al Poder Ejecutivo. De lo que se trata es de reducir el personalismo de la autoridad, de inhibir el uso de fondos públicos para propaganda personal o político partidaria y en cambio se busca reforzar el sentido de información de la publicidad. Pero sería mejor si en estos paneles se invitara a la ciudadanía a fiscalizar las obras y denunciar irregularidades, señalando el nombre de la autoridad responsable, la dirección para recibir las denuncias y una página Web con toda la información de los gastos que la obra ocasionó. Esto se llama transparencia.
Los partidarios de Solidaridad Nacional dicen que es una norma para el alcalde de Lima...
No veo por qué. Si uno sale fuera de Lima verá muchos paneles que anuncian las obras de los alcaldes provinciales y distritales. El objetivo de la norma es parar el mal uso de los fondos públicos y su aprovechamiento para hacer propaganda. El alcalde Castañeda tiene mucho por informar y por transparentar en lo que va de su gobierno. Menos propaganda y más información verificable le haría mucho bien.
Limpieza electoral
¿No es extraño que la aprueben ahora, que se acercan las elecciones y en vista de que Castañeda cuenta con un respaldo tan alto?
Más bien diría, ya era hora de que la aprobaran, precisamente porque nos acercamos a una etapa de intensa actividad electoral. Con la norma, en todo caso, se perjudicarán todos los alcaldes que contaban con estos recursos para su campaña reeleccionista, lo que de por sí es positivo para garantizar la limpieza de la competencia electoral.
Las últimas encuestas muestran que la población sigue pensando que los congresistas son “otorongos”. ¿Cómo los ve usted?
El Congreso está entre las instituciones del Estado más desprestigiadas. A pesar de todo lo que se ha dicho sobre las deficiencias en su página web y en su portal, la información sigue siendo obsoleta. Ni qué decir de la rendición de los gastos operativos que aún son un misterio. Los congresistas se creen seres superiores que no tienen que rendir cuentas ni acogerse a la Ley de Transparencia y Acceso a la Información; por eso desprestigian a la política y al Congreso. Esperemos que con el Plan Nacional Anticorrupción, que pone énfasis en el cumplimiento de la Ley de Transparencia, este relajo termine. En lugar de gastar tanto dinero en publicitar sus leyes debieran invertir en mejorar el portal y su página, en poner información relevante y en favorecer la fiscalización ciudadana. Eso les permitiría deshacerse de la denominación de “otorongos”.
“Keiko no se librará de dar explicaciones”
Y ahora saltan a la luz las denuncias por el pago de los estudios a los hijos de Fujimori, una de cuyas hijas es congresista...
Yo creo que Keiko Fujimori no se librará de dar explicaciones convincentes sobre este tema. De dónde salió el dinero, cuánto pagó y por qué lo hizo son tres preguntas ineludibles que debe responder. Menudo favor el que su padre les hizo a ella y a sus hermanos mandándolos a estudiar fuera. Si no le gustaba el nivel de las universidades peruanas, debió mejorarlas. Laboratorios, salas de cómputo, buena comida en los comedores y carpetas aceptables hubieran combatido a los terroristas y beneficiado a los jóvenes del Perú. En cambio mandó a sus hijos fuera del país y metió a las Fuerzas Armadas y al grupo Colina a las universidades con los resultados que todos conocemos. Lamentable decisión que hoy su hija tiene que justificar. (Edición impresa La República)
