La ‘U’ se coronó campeón de la Copa Libertadores sub 20 al derrotar por penales 4-2 a Boca Juniors. Los dirigidos por Javier Chirinos habían igualado 1-1 con los xeneizes en el tiempo reglamentario. Pero en tiros de los doce pasos estuvieron más finos que sus rivales.
Angelo Torres
En el sueño, el estadio estaba lleno; el arco norte, el de siempre, listo para una definición de penales, y el corazón se quería salir del cuerpo para tener un poco más de libertad y poder salir y palpitar con la gente en la tribuna. El sueño es de un chico en particular, Mauricio López, pero seguro lo soñó más de la mitad del Perú. Caminar rumbo al área con la pesada mochila de tener el disparo que pueda significar el título de la Copa Libertadores, esa que es una obsesión. Sentirse responsable del momento más sublime de la historia del club.
López se pellizca pero su apretón sobre la piel duele. No es un sueño, en realidad está pasando. Pone la pelota en el punto de penal y define como dicta el manual, fuerte y a un lado, potente como la voz de cada uno de los fanáticos que ayer usaron todas sus cuerdas vocales para celebrar la victoria más importante que han conseguido hasta este momento, para terminar de escribir la página más bella de la ‘U’.
Para ganar hay que creer en sí mismos, convencerse de que son los mejores y los cremas lo consiguieron gracias a un técnico que también fue psicólogo: Javier Chirinos, DT que sabe leer los partidos como si fueran libros con un final previsible que él está predestinado a cambiar. En su diccionario no existe la palabra ‘favorito’, calificativo que le dieron al compadre en las ‘semis’ y a Boca en esta final. Las apuestas estaban en su contra a pesar de que la ‘U’ siempre se mostró como el rival más incómodo.
No se achicó ante los xeneizes, presionó al goleador del torneo, Sergio Unrein, hasta convertirlo en un fantasma de aquel ‘serial killer’ que era el terror de las defensas.
Además, lograron una tarea que algunos veían como imposible: quitarle el balón a Boca. Le cambiaron el ritmo y lo llevaron al de la ‘U’, que aprovechó la velocidad por las bandas y la dinámica de su mediocampo para llegar con peligro al arco de Ramiro Martínez. Joyce Conde fue un constante dolor de cabeza para Achucarro y Flores, defensas argentinos que encontraron como único camino a la falta para poder detenerlo. Detrás de él estuvo el ‘cerebro’ crema: Edison Flores, un malabarista con la pelota, que parece ir siempre pegada a su pie, para intentar crear peligro junto a Andy Polo.
El equilibrio lo pusieron Josimar Vargas y Álvaro Ampuero, quienes con un constante ida y vuelta controlaron a Esteban Orfano y se dieron maña para poder ir al ataque. Con garra, como dicta la camiseta, pero también con fútbol, con buen pie. Como Ampuero, que a los 23’ del primer tiempo hizo del balón el motivo para la felicidad eterna. Su perfecta parábola se incrustó en el ángulo del arco para adelantar a la ‘U’, para dejar en claro que las victorias épicas no son parte del pasado.
El dominio no era solo territorial, la ‘U’ también lo tenía controlado desde lo anímico. La pierna fuerte estuvo presente en la defensa, en la que Néstor Duarte volvió a ser aquel ‘capi’ de la Sub 17 mundialista, maestro para quitar con pulcritud y salir con elegancia que encontró su complemento en Werner Schuler. El arco también estuvo bien resguardado con Carlos Cáceda, que con su corte de Don Omar los puso a todos en su nota menos a Gastón Rossi, quien apenas ingresó lo venció con un potente remate cruzado.
El empate tuvo precavidos a los cremas pero nunca sobre la lona. Los peruanos supieron golpear de vuelta hasta que el árbitro decretó el fin de los 90’. La ‘U’ no tomó los penales como una ruleta de la suerte, sino como un juego donde gana el más preparado. Por eso practicó desde los doce pasos, sabiendo que definirlo por esa vía era una posibilidad latente. El rival falló dos, la ‘U’ ninguno.
Desde ahora, el 26 de junio quedará como un día para marcar en el calendario. Imborrable, donde habrá las letras doradas, como la medalla que les colgó la Conmebol, que no alcanzarán para describir el sentimiento de saberse los mejores.
Sí, es un título de menores pero no es una cosa de chicos. Porque aquí, en Lima, estuvieron los equipos que mejor trabajan en divisiones inferiores y los cremas demostraron que son los mejores. Flamengo, Libertad y Boca Juniors. A la ‘U’ desde ahora se le conocerá como el Rey de América. Ríndase a sus pies.
Palabras cruzadas
“Soñamos con alzar la Copa pero sabíamos que teniamos que ir pas o a paso. Este triunfo es para mi familia y para la hinchada que siempre estuvo con nosotros”
Andy polo
Jugador de Universitario
“Es lo peor que me ha pasado en el fútbol. Luchamos cada partido con el objetivo de alzar la copa y hoy nos vamos con la manos vacías. Es inexplicable lo que siento”
Gastón Rossi
Jugador de Boca Juniors
Pataditas
Merecido. Universitario alzó la Copa Libertadores y con ello se hizo acreedor de un cheque de 50 mil dólares. Según la directiva dicho dinero será respartido por igual para cada jugador y parte del comando técnico.
A descansar. El técnico Javier Chirinos confirmó que el equipo crema tendrá tres días de descanso para luego volver a los entrenamientos.
Chirinos aplaude a sus jugadores
La sonrisa dibujada en su rostro era el fiel reflejo del orgullo que siente por su equipo. Y es que el técnico Javier Chirinos no se cansó de resaltar el accionar de cada uno de sus jugadores. “La Copa nos pone en el podio del fútbol sudamericano y eso es gracias a los jugadores que se comprometieron con esta institución y lo demostraron en cada partido en la cancha”, dijo.
Chirinos también agradeció el apoyo de la hinchada crema. “Los jugadores pusieron todo en la cancha y la hinchada fue garra, fue pasión,. Gracias por eso”, aregó.