Cecilia Mendoza.
Arequipa.
Suenan los tambores de guerra. Nuevamente los pobladores del valle de Tambo alzan su voz de protesta contra Moquegua, esta vez no es por la falta de dotación de agua desde la represa Pasto Grande al Río Tambo -afluente que riega cerca de 11 mil hectáreas del valle-, sino por la construcción de nuevas represas en Moquegua usando aguas de la cuenca del mencionado río.
Estos embalses, que serían siete, estarían alimentados con los ríos, Chuincune, Vizcachas, Asana, entre otros, que son afluentes del Tambo. Ante ello los agricultores del valle del mismo nombre temen que con el desmembramiento de esta cuenca, el caudal que llega hasta ellos se extinga.
Dos de las estructuras serían ejecutadas por el proyecto minero Quellaveco, que necesita 700 litros por segundo para operar en su mina.
Actualmente el aforo del río en la zona de Islay es menor a 10 metros cúbicos, en la época de estiaje entre setiembre y noviembre, es menor.
El problema es álgido, reconoce el alcalde provincial de Islay Miguel Román y recuerda que 60 mil personas dependen del Tambo. Incluso, esta cuenca fue declarada en emergencia hídrica por el Consejo Regional de Arequipa, en febrero del 2009.
El alcalde del distrito de Dean Valdivia, Richard Ale, asegura que la demanda de agua en la zona de influencia del río Tambo es de 240 millones de metros cúbicos (MMC). Por eso, parte de la solución al problema es la construcción de la represa de Paltiture, para almacenar 100 MMC y cuyo costo asciende a 70 millones de soles. Sin embargo advierte que no hay avances al momento por falta de voluntad política.
El burgomaestre asegura que la población de Islay se siente burlada por el gobierno, porque pese a ser un problema antiguo y clave (la escasez de agua en Tambo), el presidente Ollanta Humala -cuando estuvo en Ilo (en mayo pasado)- prometió construir la segunda etapa de Pasto Grande.
El dirigente del Valle de Tambo, Pepe Julio Gutiérrez exige una reunión con el premier Oscar Valdés, por lo que lo espera en Cocrachacra hasta el 10 de julio. Asegura que el jefe de gabinete fue esperado en Islay hace 15 días, pero no llegó. Si la nueva convocatoria no tiene éxito, el 20 de julio realizarán una marcha de protesta en la zona de Vítor.