Kathy Seleme. EFE/
"No quiero que mis hijos tengan traumas a causa de la guerra; quiero que vivan una infancia y adolescencia normales. Por eso he venido al Líbano para que desde aquí salgan con destino a Perú", destaca Rojas en una entrevista en un hotel de Beirut.
Esta profesora de español residía con su esposo sirio y sus tres hijos de 19, 13 y 3 años en un barrio acomodado y tranquilo de Damasco, donde el sonido de las bombas que estremecían al resto del país tardó meses en llegar.
Fue el miércoles pasado cuando el atentado en la cercana sede de la Seguridad Central que costó la vida a parte de la cúpula de defensa del régimen le hizo replantearse el futuro de su familia en Siria.
Ese día, confiesa Rojas, escuchó el ruido de lo que estaba sucediendo fuera de su domicilio sin saber de qué se trataba exactamente. "Tenía a mis hijos encerrados entre cuatro paredes. No se puede vivir así y esa es una de las razones por las que decidí enviarlos a Perú", afirma esta mujer de 40 años de edad.
Rojas está pendiente de que la Oficina Internacional de Migración le confirme si sus hijos podrán viajar al país sudamericano, aunque eso suponga separarse de ellos y volver a Siria junto a su esposo.
Pese a la violencia que asuela el país, esa mujer se aferra a sus recuerdos de Siria como aquel "paraíso de las oportunidades" que también se convirtió en su "segunda patria", según explica.
"Estaba muy contenta. Tengo trabajo y había seguridad, que por desgracia la hemos perdido", recuerda la profesora.
Amor en Rusia
Esa estrecha relación con Siria comenzó a fraguarse en el momento en que Rojas conoció a su esposo, de nacionalidad siria, mientras ambos cursaban estudios universitarios en Rusia. Tras pasar tres años en Perú, la pareja decidió asentarse en Siria, donde él se hizo cargo de tierras de cultivos de algodón y trigo en el norte, y ella trabajó en las embajadas de Venezuela y Argentina antes de entrar en el Instituto Cervantes.
El centro de estudios de español suspendió este año sus actividades dentro de las medidas tomadas por España para distanciarse del régimen del presidente sirio Bashar al Assad. El fin de las clases impulsó entonces a la peruana a formar junto con otras tres profesoras del Cervantes una nueva escuela de español, que cerró sus puertas tras el atentado del miércoles y volverá a funcionar en breve.
"Nuestros alumnos encuentran en el centro la paz que anhelan, y en nosotras, que queremos difundir la lengua española, la fuerza que necesitan", subraya.
Las dificultades han llegado también a los residentes de Damasco, que en laúltima semana ha sido escenario de duros combates entre las fuerzas leales al régimen y los rebeldes.
"Ya no existen condiciones de vida por las sanciones que afectan al pueblo sirio. Hay escasez de productos de primera necesidad como el gas y la leche, y los precios han subido mucho. No se puede permanecer en un lugar así", recalca Rojas, quien niega haberse sentido insegura en la capital.
"Me sentiré más tranquila cuando mis hijos hayan viajado. Entonces tendré más fuerza para ayudar a la gente" en Siria, agrega. Los jóvenes en la capital, sostiene, se están organizando para recoger la basura, ayudar a los desplazados de otras regiones o facilitar la distribución de productos de primera necesidad.
De esa forma se movilizan, con tal de hacer más llevadero el conflicto.
Ya partieron para Lima
Rocío Violeta Rojas Sifuentes tiene tres hijos: Alam (19) Gabriel (13), ambos nacidos en Perú, y Alyssa Kassem de solo 3 años, de nacionalidad siria. Todos se encuentran en buen estado de salud. La familia está a la espera de las gestiones de Torre Tagle para su vuelo al Perú. Así lo informó Gabriel Pacheco, ministro consejero de la Cancillería peruana.
"El Perú no tiene consulado ni en Damasco (Siria) ni en Beirut (Líbano), por ello la compatriota tiene el apoyo del consulado de Chile, bajo la coordinación de la embajada peruana en El Cairo. Para repatriar a la familia hemos iniciado el trámite de la visa que necesita la menor de 3 años ya que ella no es peruana", dijo Pacheco.
El funcionario reveló que la familia partió en la madrugada de hoy viernes y llegaría al aeropuerto Jorge Chávez el próximo 1° de agosto luego de dos escalas en Egipto y en España.