Biógrafo oficial de Charly García, ahora Sergio Marchi pinta una aproximación sobre otra figura estelar del Río de la Plata: Norberto Aníbal Napolitano (Pappo).
“Pappo, el hombre suburbano” no solo retrata a un macho rocker, rescata la historia extinguida de Argentina. En esta entrevista lamenta la pérdida de brillo de su país, fanatizado por la cumbia y el fútbol. Hoy se presenta en la Feria de Libro de Arequipa.
Juan Carlos Soto, desde Arequipa.
-¿Qué pedazo perdido de Argentina hay en este libro?
La Buenos Aires que nunca duerme, que tenía la calle Corrientes con librerías, cines y teatros; o Lavalle, de los cines. Buenos Aires de fines de los 60 y principios de los 70, de una clase media extendida con poder adquisitivo que destinaba mucho al esparcimiento, más culta y feliz.
-¿Están en caída libre?
Los argentinos tendemos a depositar nuestros males en la política (siendo a veces nosotros los responsables). Los malos gobiernos y dictaduras dejaron heridas y si esas heridas no se tratan, se infectan. Argentina tiene una pobreza impresionante, comparado con ese otro país perdido.
Más adelante, Marchi acota que en la capital bonaerense existe la sensación de la patria sin ley: asesinatos horribles no esclarecidos o accidentes de tránsito. Remata su crítica apelando al viejo chiste del argentino que se suicida desde la punta de su ego.
-¿Esta decadencia empujó al bajón del rock argentino?
El rock refleja en algo un país, y si tienes un nivel de educación bajo y donde la desidia de la gente aumenta, bueno… Además la Argentina se futbolizó, el fanatismo es legendario, pero ahora resulta mayor, los argentinos nos comportamos en la vida como si estuviésemos en una tribuna.
-¿Y cómo se futboliza el rock y a qué lo atribuyes?
El público comenzó a ganar protagonismo con todos los rituales de cancha: las banderas, cantos, pogo -saltar en forma desenfrenada- y la pirotecnia causantes de tragedias como Cromañón (la muerte de 194 personas por un incendio provocado en un concierto de rock cuando un fanático lanzó una bengala).
El fútbol es maravilloso, pero no cuando ves a unos hinchas que van a cantar su frustración al referí, eso es pobreza mental. Añade que antes en los recitales se oía la propuesta artística para reflexionar sobre ella (...) Remata: el ideal social de la juventud parecen los barrabrava. Yo me metí en el rock porque no quería ser como esos monigotes que saltan en la cancha y que empobreció nuestra cultura.
-El mejor momento del rock argentino surge a fines de los setenta. Se prohibió la difusión de bandas inglesas por la derrota en las Malvinas. Fue un momento crítico, pero hubo una explosión de bandas.
No, toca su punto más bajo en 1978, producto de la dictadura que no solo bañó de sangre al país; la época más valiosa va del 66 al 75 (democracia). Sobre la prohibición de la música en inglés, eso no lo promovió la dictadura, sino la fuerza de la gente. El argentino es muy veleta, va donde lo lleva el viento, primero pidieron el retiro de los militares. Con la invasión de las Malvinas los apoyaron. Somos un poco esquizofrénicos.
-Pappo dijo que los países que escuchan cumbia caen en desgracia. ¿No es invalidar otra expresión cultural legítima?
La cumbia es una cosa propia del Caribe, pero en la Argentina se la fabrica como chorizos, pensando en qué le puede gustar a la gente. Al cumbiero le interesa facturar, en cambio, el rockero tiene cierta conciencia de su expresión, ahora no me parece mal si tú embelleces (tú música) para que llegue a más gente.
-Tú escribiste una biografía de Charly García y ahora Pappo. ¿No es escribir sobre el agua y aceite?
Los dos son rockeros, usando una figura de Borges, dos pelados peleándose por un peine. Pappo estaba en el rock pesado, de él hubo celo artístico con el éxito de Sui Géneris, entonces se armaron como dos bandos.
-¿Pappo acusa a Charly de ablandar el rock?
Charly hacía un rock más dulce que respondía a las influencias folk, él es un pianista, pero terminaron tocando juntos en Cosquín. No obstante que Pappo combatía a Charly, le reconocía talento.
-¿Pappo no tuvo el éxito de Charly?
Pappo tuvo mucho éxito con “Mi Vieja”, que no era de él, el tema se escribió para un programa de televisión, él fue muy inconstante, se perdía en la facilidad de la acentuación del entorno, muy impaciente y un autosaboteador.
-¿Cuál es la sensibilidad de un rockero frente a una realidad?
La misma que de una persona normal, por ahí un rockero es más intempestivo, no me parece que el rock tenga respuestas para todo. Más bien tiene buenas preguntas. ¿Somos de verdad?, ¿somos honestos como el otro quiere que seamos?
A mí me formó el rock, aprendí inglés, historia y política. Es una hermosa herramienta de descubrimiento, pero también te puede embrutecer.