La cantante inglesa Amy Winehouse falleció debido a un exceso en la ingesta de alcohol, cinco veces más del límite legal para conducir, de acuerdo a la investigación judicial sobre su repentina muerte ocurrida el 23 de julio de este año.
Su fallecimiento, calificado por los investigadores de ‘accidental’, ocurrió luego que la artista se mantuvo sobria por tres semanas.
“Había consumido bastante alcohol, 416 miligramos por decilitro de sangre, y la consecuencia no deliberada de este nivel potencialmente fatal fue su inesperada muerte”, declaró la responsable del estudio, Suzanne Greenway.
Sin embargo, la necropsia, realizada dos días después de la muerte de la cantante, no pudo determinar formalmente las causas. Unos exámenes toxicológicos complementarios realizados en agosto revelaron la presencia de alcohol, pero no de drogas, como también se confirmó en la investigación.
Winehouse había adoptado un patrón de mantenerse alejada de las drogas y alcohol por tres semanas para luego entregarse a los excesos de sustancias.
De acuerdo a su médico de cabecera, Christina Romete, la cantante estaba al tanto de las consecuencias del consumo en exceso de sustancias tóxicas pero que no las tomaba en cuenta.
Su deceso sorprendió a sus miles de fanáticos en todo el mundo, quienes vieron apagarse una estrella de la música.
El dato
Rezagos. El padre de la fallecida cantante británica reveló a The Sun que en vida su hija sufría convulsiones a causa de su larga y conocida batalla con el alcohol.