Inés Flores.
¿Se imaginó llegar a un Parlamento con más de 40 congresistas denunciados, investigados o procesados?
Nunca pude imaginar que iba a pasar algo así. De los 40 congresistas que tienen proceso en alguna etapa, seguramente, muchos de ellos van a ser descartados...
O quizás surjan más.
Yo espero que no.
¿Cómo explica que hayan llegado al Congreso personas con estos antecedentes?
En la mayoría de los casos se les ha denunciado o se les ha abierto proceso antes de ser congresistas. Esto nos revela que hay serias deficiencias en el sistema electoral, partidos y también el electorado que tiene que ser mucho más exigente al momento de elegir.
O los partidos solo buscaron quien los financie.
Parece que sí. No hay duda que en nuestro país la democracia es bastante incipiente.
¿Qué va a hacer usted? Tiene en su antesala a 14 de sus colegas investigados.
El equipo está trabajando arduamente. Queremos colaborar para que todo este panorama se aclare lo más pronto posible.
¿Le va a ser difícil ser imparcial con sus mismos colegas?
No puedo decir que sea fácil, pero estamos tratando de ser lo más objetivos posible.
Llegará a su tribunal nada menos que el segundo vicepresidente de la República.
Había sido citado para mañana (hoy), pero nos solicitó que pospusiéramos esta audiencia para el primer día útil de la próxima semana. Vendrá el próximo miércoles.
¿Quiénes siguen? Porque el Ministerio Público entregó 12 expedientes.
Entre los citados solo falta Omar Chehade. Los primeros fueron los congresistas Celia Anicama y Amado Romero. Los siguientes posiblemente sean Wilder Ruiz o Néstor Valqui, porque tienen interés en que se vean sus casos.
¿Habrá otorongo no come otorongo?
En absoluto, aun desde la campaña yo decía: “Otorongo sí come otorongo”.
¿Cuál es su primera impresión de los dos casos vistos?
La congresista Anicama evadía las preguntas y apelaba al sentimiento. Hubo un pedido de suspenderla por 120 días que se debatirá la próxima semana.
¿Y Romero?
Es el caso más complicado, porque hay varias cosas involucradas: propiedades, concesiones mineras y proyectos de ley.
“También hay congresistas muy honorables”
Pastor, ¿ahora usted forma parte de un rebaño de ovejas descarriadas?
(Ríe) No, en el Parlamento también hay congresistas muy honorables.
¿Lo que ocurre en el Congreso es la expresión de la crisis moral que vive el país?
Sí. Estamos viviendo una crisis de valores, de principios, y lo vemos en la vida diaria, cotidiana, en la piratería, en el tránsito...
¿Qué pasó?
Poco a poco se han ido aflojando los principios. En las escuelas se ha ido quitando del currículo escolar el curso de valores: la educación cívica.
Las iglesias también tiene su responsabilidad. Tenemos los casos de pedofilia.
Las iglesias han dejado de formar a la feligresía con valores, por no perderlos se les tolera ciertas cosas que están mal .
