"A estas alturas, queda claro que el de la gran transformación ha sido el mandatario, cada vez más desligado de la imagen radical con la que inició su carrera política".
De esta manera comienza la crónica que el diario El País le dedica al líder de Gana Perú, Ollanta Humala, quien está a punto de cerrar su primer medio año como presidente de la República.
¿Cuánto ha cambiado el militar retirado desde que se puso la banda presidencial? Quizás cambió desde la hoja de ruta, o quizás desde el Juramento por la Democracia.
La idea base del texto de Jaime Cordero es que el presidente ha dado un viraje muy notorio hacia la derecha:
"El presidente Ollanta luce ahora como un gobernante de centro derecha, cada vez más cercano al poder económico, elogiado por el Wall Street Journal y por su predecesor, Alan García, quien acaba de reconocer que el país va por buen camino, indica el texto.
Y es que el jefe de Estado ha tomado una serie de decisiones como el famoso "Conga va" o cambiar de gabinete en solo cuatro meses y medio. Pragamatismo o traición de las convicciones, El País entrevista a los analistas políticos más conocidos del mundo político.
“Una buena parte de su electorado considera que ha traicionado sus promesas y otra parte todavía no confía en él”, indica el sociólogo y periodista Fernando Rospigliosi, quien ha dado una batalla casi total contra el gobierno, desde su trinchera como analista.
Otra opinión viene del ex asesor de la Presidencia del Consejo de Ministros y catedrático de la PUCP, Sinesio López, quien considera para El País, que la baja en la aprobación del mandatario se vincula directamente con el caso Conga.
“La pérdida de apoyo de Humala en los estratos bajos se acentuó después de que Ollanta dijera que Conga va”, expresa a la crónica.
Quiérase o no, Conga fue el escollo más grande del actual gobierno. Terminó en un Estado de Emergencia en cuatro provincias cajamarquinas y en un bloqueo de cuentas del gobierno regional. Decisiones que para muchos son un atisbo de un autorismo encubierto y para otros, un claro militarismo.
Más adelante, y algo más ambicioso en su análisis, Sinesio López concluye que Ollanta Humala ya se había movido hacia la derecha incluso en la parte final de la campaña, cuando debía quitarle el espacio a una Keiko Fujimori que perdió por medio millón de votos.
"Él cedió a la presión de la derecha electoral y mediática y terminó alejándose de colaboradores cercanos que eran considerados radicales".
Finalmente el reconocido analista, que trabajó en la PCM hasta el desembarque de Salomón Lerner de la jefatura de dicho ente, reconoce que este cambio, más que ser una muestra de malas intenciones del presidente, es una demostración más de lo que muchos aún no asumen: "Humala no es un hombre muy ideologizado. Prefiere los resultados a las ideas. Ese es claramente un rasgo de pragmatismo".
