Con una violenta represión, 50 policías pusieron fin a la celebración de más de 300 personas, por los carnavales en el distrito de Barranco. Ver galería.
Sin aviso previo a los asistentes, los oficiales que llegaron repentinamente a las 10 de la noche formaron un silencioso bloque y los despejaron lanzándoles bombas lacrimógenas.
El ataque fue repudiado por los celebrantes, quienes siguieron bailando pese a la presencia de los efectivos e incluso se fotografiaron con ellos a minutos de la agresión. Hubieron 8 detenidos y entre los heridos hubo niños, quienes resultaron gravemente afectados por los gases asfixiantes.
Conforme a la Policía, el evento no tenía autorización por lo que los efectivos fueron a disolverlo. Según indicaron, solicitaron a los asistentes retirarse y ante la negativa de los asistentes, lanzaron las bombas para movilizarlos; cosa que los agraviados han negado.
