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En Huacachina nos espera la aventura

Marca Perú. No solo en Nazca, en Ica también hay escenarios espectaculares para practicar el sandboard.
Marca Perú. No solo en Nazca, en Ica también hay escenarios espectaculares para practicar el sandboard.
Deportes extremos. Las dunas iqueñas son ideales para el sandboard y los tubulares.

Michel Dancourt/

La aventura está a la vuelta de la esquina. O, siendo más específicos, a 307 kilómetros de Lima, en Ica, en la Huacachina para más detalle.  En tan apacible lugar, al borde la laguna, uno puede disfrutar de una pizza a la leña, alguna pasta rellena con exóticos y exquisitos mariscos o animarse y pasear en los simpáticos botecitos a pedal mientras el clima del lugar y el calor de la gente, nos brindan un abrigo eterno.

Si Ud. quiere ir y disfrutar del sol, también puede descansar y refrescarse en las piscinas de los hoteles, que los hay de todo tipo y precio. Sin duda, Casa de Arena y Carola del Sur son dos de los que ofrecen mayores comodidades a un precio razonable. Pero si está dispuesto a sentir las sensaciones que se experimentan en una gran montaña rusa, a disfrutar el aire sobre el rostro y a escuchar los gritos compartidos de todos, montarse a un tubular por la tarde es obligación. La incursión en las enormes dunas iqueñas, lo decimos por experiencia propia, es emoción pura.

Estos coches tubulares de formas llamativas y motores poderosos que parecen sacados de alguna escena de la película ‘Mad Max’, trepan cuesta arriba para dejar atrás el oasis y meterse de lleno en busca de lo desconocido. La ruta, llena de saltos, descensos radicales, giros inesperados, acelera las pulsaciones y alguien, durante algún momento de breve reposo, le pregunta al conductor si tiene Soat o brevete. Pero no hay problema. Aunque no se parezca ni un poquito a Mel Gibson, el hombre ¡Vaya que es ‘caña’!

Precisamente, el Casa de Arena, con sus máquinas naranjas y bajo la atenta supervisión del pionero Manuel Mejía, da un servicio completo porque viajan equipados con las tablas para practicar un deporte no convencional pero muy atractivo: el sandboard. Consiste en pararse o sentarse arriba de una tabla que no tiene las dimensiones de una hawaiana pero tampoco es un skate, para descender y coger velocidad cortando la arena. Este deporte, por cierto, es el show de los bloopers y lo mejor de todo es que lo pueden practicar, con diferente grado de dificultad, grandes y chicos.

Manuel Mejía Soler, dueño del hotel, es un ‘Zorro del desierto’ y aclara el panorama. “Mayormente van al lado noreste de la Huacachina, es ideal para los que no tienen tanta experiencia. Acá también les enseñamos” sostiene. Y sobre los tubulares, él que es pionero pues instaló su primer boogie hace doce años atrás, refiere: “El vehículo debe traccionar todo el tiempo. En cada rueda se tiene un doble amortiguador y espiral para absorber seguros los golpes que generan los desniveles”, enfatiza.

Así que ya lo sabe. No hay que viajar tan lejos para hacer deporte de aventura. La Huacachina está lista, preparada y dispuesta durante todo el año.
 

 

Sabía que...

 

COSTO. Desde 35 soles por persona se puede acceder a los paseos en tubulares que duran dos horas e incluyen la práctica del sandboard.

SEGURIDAD. Los tubulares tienen GPS y todo un sistema de monitoreo para evitar accidentes.

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